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Luis Ochoa Maldonado

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La gestión pública que nos afecta, demanda ajustes cotidianos para resolver problemas, pensando en los intereses ciudadanos, ya decía el ex presidente Mujica que el gobierno en general esta para apagar incendios, peor cuando los dineros de la caja fiscal disminuyen, aspectos que claman por un manejo decente de la cosa pública cuando hay obligadamente que priorizar, el bien de los vecinos, sobre los compromisos de partidos políticos, amistades, familiaridad y peor si se lo hace por las coimas, como los diezmos publicitados, ahora, pero cuya data se remonta a tiempos inmemoriales.

Los hechos cleptómanos se comentan por doquier de la anterior gestión de gobierno, que se percibe como abuso generalizado, con protección, que la gente se angustia por la inercia que esos temas están siendo tratados, sin darle el peso específico de urgencia en las instancias de control, cuando no aparecen visos de los montos sustraídos en la magnitud anunciada de los manejos tramposos, conocidos más bien por averiguaciones en otros países, para resarcir a los grupos vulnerables que siguen olvidados en la solución de sus acuciantes dificultades, cuyos efectos son la desnutrición infantil, la pobreza, el desempleo, la atención medica rebasada en la institucionalidad publica, etc. El país debe reaprender el decoro en todas las dependencias, con el perdón de los funcionarios correctos que, si los hay, pero que, en un mundo contaminado con la componenda, tarde o temprano pueden si no están aún llegar a contagiarse.

Hay que tomar correctivos por pequeños que parezcan para demostrar la idoneidad de los procesos contractuales, en donde cada entidad debe contar con un grupo de personas que hagan seguimiento estricto de los manejos de los dineros del estado, que se renueven en cada contratación, que en algunos ministerios ya funcionaban de manera cívica, como comités de desarrollo institucional, conformado por delegados de empleados, trabajadores y usuarios de los servicios, que analizan las obras en planificación, ejecución y utilidad, que siendo conocedores privilegiados de los bienes y servicios ofertados, eran magníficos veedores, para impedir chanchullos, situación que el ordenamiento administrativo permite, si el directivo desea transparencia y pasa del discurso a los hechos. En otro ejemplo concreto del bullado caso de las camionetas en convenio con la Municipalidad, bien puede aplicarse la recomendación hecha pública por el Concejal Zamora, de solicitar a las personas que estén dispuestas a prestar este servicio se inscriban, luego de la calificación respectiva y con listado en mano, ante la presencia de un notario hacer un sorteo, de tal manera que los favorecidos no deban a nadie. Que les parece esta actitud, independientemente que sigan las investigaciones que se pretendan. (O)