Iván Espinel en la cárcel

Luis Muñoz Muñoz

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El Ex Ministro de Inclusión Económica y Social, Iván Espinel, procesado por el delito de lavado de activos, que salió en libertad de la cárcel de Guayaquil, por orden de la Jueza Paola Dávila, no duró mucho, por que nuevamente hubo de volver a su celda, por disposición del Juez Francisco Mendoza, que acogió el pedido de la Fiscalía y llamó a juicio, a Espinel y tres procesados más, quienes serán juzgados por un Tribunal de Garantías Penales, que en Audiencia, se pronunciarán dictando sentencia condenatoria o ratificando su estado de inocencia.

La fiscal Ivonne Proaño, pidió al juez, que se revisara el dictamen de la jueza Paola Dávila y sustentó su pedido con más de 30 elementos de convicción, sobre la presunta participación del ex funcionario en el hecho delictivo, que determina movimientos inusuales e injustificados en sus cuentas bancarias por la suma de setecientos mil dólares. Este aspecto merece un análisis jurídico, para determinar si hay o no arbitrariedad, en la nueva orden de prisión preventiva como medida cautelar, que se guía por los principios de excepcionalidad, necesidad, proporcionalidad y previsibilidad, de acuerdo a las decisiones que ha dictado la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

No debemos olvidar que el carácter excepcional de la prisión preventiva, se mantuvo en el marco constitucional ecuatoriano hasta el 2011, año en que se llevó a cabo la consulta popular convocada por Rafael Correa, y en la que asombrosa y pícaramente se preguntó a la ciudadanía, si estaba o no de acuerdo, en eliminar la excepcionalidad, escondiendo el verdadero propósito, para poder encarcelar a sus opositores y enemigos, sin imaginarse que algún día esto revertiría en su contra. Hoy que la prisión preventiva se usa en su contra y no favorece a sus intereses, el ex presidente pregona esta excepcionalidad, que el mismo eliminó mediante consulta popular y alega la necesidad de cumplir con los estándares interamericanos de protección de la libertad personal, con una audacia increíble e insultando a la inteligencia de los ecuatorianos.

Después de la metida de mano de Correa a la justicia, la cantidad de prisiones preventivas, subió groseramente y se cuadriplicó el número de privados de libertad. Los treinta y siete mil presos en el país, se vuelven irascibles al escuchar a Correa, invocar burdamente las garantías procesales que a ellos les negó, incluyendo al mismo Iván Espinel , que volvió a la cárcel. En suma abolida la excepcionalidad, la prisión preventiva es aparentemente legítima. (O)