Zanjan desacuerdo que surgió al asignar bares escolares

Un desacuerdo por la asignación de puntajes en el concurso para la contratación del servicio de bares escolares que llevan adelante los distritos educativos surgió en los últimos días. Los artesanos calificados como chefs y otros graduados en institutos de gastronomía se sentían perjudicados.

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El bar del colegio Benigno Malo atiende a cientos de jóvenes en la provisión de alimentos. Los mismos, según las normas prescritas, requieren de una atención técnica.

Artesanos observaron proceso de calificación que utilizó el Distrito 1 de Educación, Cuenca Norte.

Un desacuerdo por la asignación de puntajes en el concurso para la contratación del servicio de bares escolares que llevan adelante los distritos educativos surgió en los últimos días. Los artesanos calificados como chefs y otros graduados en institutos de gastronomía se sentían perjudicados.

Esto ha sido corregido, aclaró Henry Calle, coordinador zonal de Educación, mediante un acto administrativo adoptado la tarde del pasado martes.

Sofía Ávila, chef graduada en un instituto de educación superior; Piedad Soto, presidenta de la Federación de Artesanos del Azuay, y Ruth Cecilia Ordóñez, maestras chef, observaron el proceso que llevaba adelante el Distrito 1 de Educación, Cuenca Norte, con sede en el edificio del Banco Central del Ecuador.

En el caso de Àvila, lamentó que el reglamento de concurso asigne más puntajes a profesionales de cualquier carrera universitaria, aún sin ninguna relación con la alimentación como abogados o agrónomos, que a los chefs graduados en institutos tecnológicos de nivel superior.

En su opinión, su preparación es mayor a la de estos profesionales, ya que se especializaron por tres años en gastronomía y sus servicios, en una institución con régimen universitario, reconocida por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) y no parecía justo que les asignen un puntaje menor a quienes poseen títulos de otras profesiones.

Más descontento había entre los chefs calificados como “Maestros de Taller o Jefes de Cocina-Chef” reconocidos por la Junta Nacional de Defensa del Artesano, ya que a ellos no se les asignó puntaje alguno. Lo que ocurría en el Distrito 1 contrasta con la aplicación de la norma en el Distrito 2, donde sí se dio puntaje a los chefs artesanales.

Cerca del mediodía del martes anterior hubo una sesión entre reclamantes y las autoridades de la Coordinación Zonal de Educación. También artesanos se reunieron con Henry Calle, coordinador zonal.

Piedad Soto, dirigente de los artesanos, expresó la razón del desacuerdo: en el Distrito 1 no se reconocía puntaje en la calificación del concurso para la contratación de administrar los bares, a pesar de que para ser un artesano calificado se requiere siete años de práctica, que les da derecho a un título que les reconoce la profesión de “Maestro de taller, jefe de cocina chef”, otorgado por el Estado.

Ruth Cecilia Ordóñez defendió la capacitación de los artesanos calificados, dijo que no considerarles el puntaje adecuado iba a ser una exclusión, frente a la aceptación de otros profesionales que se postulaban para dirigir la preparación de la alimentación de los niños y jóvenes.

Los encargados deben ser profesionales en la rama específica para administrar los bares, precisó la gremialista Piedad Soto. Posiblemente hubo una discrepancia sobre si se considera profesión a la obtención de un título artesanal o únicamente a los conferidos por universidades o institutos. (AVB)-(I)