Impulsan beatificación de religiso oblato Julio María Matovelle

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El padre Ernesto León Díaz, Superior General de los Padres Oblatos (c-alto), lideró la procesión por las calles de Cuenca. ACR

Una procesión solemne en honor al padre cuencano Julio María Matovelle se realizó ayer desde el templo La Merced -en donde está la tumba del Oblato- hasta La Catedral. Es un impulso a la causa de Beatificación de quien fue sacerdote, abogado, poeta y político.

Sandra Ayora, con su familia, acompañó en el desfile con la bandera de la Virgen del Río. ACR

Matovelle nació el 8 de septiembre de 1852 y la caminata realizada este domingo es, además, porque el mismo día esta comunidad celebra la Natividad de la Santísima Virgen María.
“Esperamos que muy pronto Julio María Matovelle sea beatificado y sea Santo”, aspira el padre Ernesto León Díaz, Superior General de los Padres Oblatos.
A la presente fecha existen 300 padres oblatos y religiosas oblatas distribuidos en: Ecuador, Colombia, Venezuela, Estados Unidos e Italia.

Estudiantes

En el desfile de ayer, que se tomó la céntrica calle Luis Cordero, no solo participaron los religiosos de esta comunidad católica sino los estudiantes de las diferentes instituciones educativas, grupos juveniles, asociaciones, exalumnos, bandas de pueblo y ciudadanía en general.
El Superior General asegura que el legado del padre Matovelle se mantiene presente porque tienen colegios, emisoras, parroquias, santuarios y solamente el hecho de que existan oblatos y oblatas después de 134 años es porque el mensaje del siglo 19 de Matovelle aún está vigente.
Y es vigente porque, según dice, hay temas que Julio María ya los tocó en su época y hoy tienen más fuerza que nunca como: la inclusión de la mujer en la sociedad, la defensa del medio ambiente, la democratización del poder, el derecho a la libertad de expresión.

¿Sin embargo, a ustedes les ha afectado el impacto que han tenido en la población las denuncias contra religiosos que habrían cometido abuso sexual?
“Es una tristeza asistir y ser testigos de los escándalos que están ocurriendo ahora en la iglesia católica; no obstante hay gente de muchísima fe que cree en los sacerdotes porque no todos los sacerdotes son malos, la mayoría reflejan el amor de Cristo”, responde Ernesto León.
Asegura que el eco de Jesucristo y de la iglesia Católica todavía es fuerte y hay muchos jóvenes que siguen a la Congregación.
Pero “obviamente tenemos que enfrentar esas llagas que hacen llorar a Dios, pero nosotros siguiendo el legado de Matovelle tenemos que hacer que cualquier católico se sienta orgulloso de su fe, así que le agradecemos a Dios porque en medio de tanta crisis, oblatos y oblatas seguimos pujantes”. (ACR)-(I)

RECUADRO
PRIMERA PROMOCIÓN
La primera promoción del plantel Julio María Matovelle desfiló con una pancarta con el texto “30 años después”.
No solo sus exalumnos, de 45 a 50 años de edad aproximadamente, iban en esta agrupación felices, cantando y riendo, también caminaba junto a ellos Soraida Encalada, de 71 años de edad, ella fue una de las primeras secretarias del plantel.
“Estos chicos son muy dinámicos, a los 30 años de haberse graduado tuvieron la bondad de reunir a sus compañeros y de invitar a algunos maestros. Lo que me gusta es que hoy todos son unos hombres de bien, eso vale más que nada en la vida”, expresa la mujer, quien iba en primera hilera.
Juan Alvarracín, presidente de esta agrupación, destaca que entre sus excompañeros hoy existen autoridades, políticos, profesionales, artesanos y más personalidades.
Lautaro Orellana recuerda que la primera promoción del plantel lo que tiene presente en su vida es el ejemplo y los valores inculcados.
Ana León, de 14 años de edad, actual estudiante oblata, expresa “el padre Matovelle es importante porque nos da a conocer sus virtudes, sus valores, lo bueno de los oblatos es que tienen mucha fe en el seguimiento de Dios”. (I)

NIÑEZ Y UNIVERSIDAD
El padre Julio María Matovelle nació en Cuenca el 8 de septiembre de 1852, sus padres fueron Santiago Matovelle y Juana Maldonado.
Su madre lo abandonó, desde pequeño vivió con su tía. Posteriormente fue cuidado por una persona del área rural y después por otra llamada María Quinde “que lo amó y cuidó como una verdadera madre, aunque por su pobreza no pudo alimentarlo adecuadamente, por lo que el niño creció débil y enfermizo”, señala la historia recopilada por la comunidad de Oblatos.
Logró ingresar a la universidad, siempre mostró pasión por leer “y estudiar todo libro que caía en sus manos, especialmente los de autores antiguos”. En ese contexto tomó en sus manos también el Nuevo Testamento.
En 1865 fundó el Círculo Juvenil Literario “La Esperanza”. En 1869 el jesuita José Franco lo tomó bajo su dirección.
En marzo de 1870 ingresó a la Congregación de la Anunciata, desde entonces empezó a tomar apuntes de su vida en el tomo Memorias Íntimas.
En junio de 1870 se consagró a los corazones de Jesús y María. participó en la Conferencia de San Vicente de Paúl y en la Sociedad de la Esperanza.
En 1871 en el Seminario de Cuenca se graduó de bachiller y enseguida ingresó a la Universidad a estudiar Jurisprudencia, etc. (I)

MÁS DETALLES:

Entre 1871 y 1872 escribió varias poesías como A Cuba, El nombre de María y otras. En 1872 fue electo presidente del Apostolado de la Oración. En 1873 fue electo presidente de la Academia San Luis Gonzaga.
En 1876 fue designado profesor de Filosofía en el Colegio Nacional. En la revolución de Septiembre salió a combatir, luego retornó a Cuenca. Desde 1877 se retiró de su vida social para dedicarse más a Dios.