Miles de feligreses de todas partes, desde el 7 de septiembre visitan el Santuario, por las fiestas en honor a la Virgen del Rocío, que es venerada en el cerro del Zhalao, en lo alto de la colina, desde donde ofrece una impresionante vista panorámica del cantón Biblián y sus poblaciones circundantes.
El sábado 8 de septiembre con motivo de las fiestas en honor a la Virgen, innumerable población católica de esta ciudad, el Austro y el País, llegaron a su templo para venerarla, las peregrinaciones con intensidad continúan todo el mes y durante todo el año.

Uno de los detalles organizados por la Asociación de Artistas de Biblián, ha sido la tradicional Serenata a la Virgen, cada 7 de septiembre en sus vísperas. En esta ocasión se ha retomado la actividad, conjuntamente con el apoyo del Padre Carlos Chumbi, párroco de la localidad, quien ha dado apertura a los músicos y artistas locales, para que el evento se realice en los exteriores del templo, mismo que tuvo gran convocatoria. “Mi misión es apoyar a la gente y si hay artistas que quieren cantarle a la Virgen, bienvenidos sean”, dijo el Sacerdote.
Es así que una noche de alabanzas a través del canto, se brindó en el Santuario, participaron 15 artistas locales, hasta donde acudieron cientos de pobladores y feligreses de otros lugares. La noche cerró con la quema de fuegos pirotécnicos y vacas locas.
Silvana Carrasco, reconocida artista local, manifestó su satisfacción por la oportunidad para que todos los artistas puedan participar con las serenatas a la Virgen, “el Padre Carlitos congregó a todos los músicos y eso es positivo”, mencionó.

Imagen

La Madre de Cristo en la advocación de el Rocío, reposa en una pared de roca natural, en el santuario de estilo gótico, construido con piedra tallada, donde también se levanta una torre y naves sostenidas por 49 columnas de granito, entre las que alternan más de 36 arcos y cuelgan bellas arañas de hierro forjado y de cristal, la luz resalta las paredes rocosas del cerro. Su construcción se inició en 1893.

El 8 de septiembre, día propio de esta celebración, se podía observar colas inmensas de feligreses que acudieron, con velas en sus manos, muchos a agradecer a la Santa Madre por favores recibidos, otros para cumplir promesas, y muchos a pedir por sus seres queridos que se encuentran fuera del país.

Entre los feligreses, María Chauca, una devota de 75 años de edad, oriunda de el Sígsig, junto a tres nietos de edades entre 23, 17 y 13 años, luego de pasar la vela por su cuerpo como signo de limpieza, colocaba la cera en uno de los sitios externos del templo. Ella pide por la salud de sus tres hijos que radican en los Estados Unidos. “Pido a la Santa Madre, para que mis hijos puedan trabajar y regresar pronto, para que se reúnan con sus hijos que viven conmigo, además pago cada año los favores con limosnas que mis hijos envían, ya que ella ayudó a llegar hacia los los EE.UU., ”, dijo.

Eucaristía

En el Templete, en un altar con los arreglos para la ocasión, desde las la mañana se realizó la Eucaristía campal, en honor a la Madre del Rocío, que fue presidida por Monseñor Oswaldo Vintimilla, Obispo de Azogues, concelebrada por el Padre Carlos Chumbi, el Vicario Padre Manuel Ramírez, a los que acompañaron varios sacerdotes invitados y el Coro estuvo compuesto por los artistas de Biblián. Un acontecimiento que congregó a cientos de católicos.

Historia

En 1893 fue un año de calamidad pública para la región del Austro ecuatoriano, principalmente en lo que hoy es el cantón Biblián; esto se debió a repetidas y devastadoras heladas que destruyeron todos los cultivos.

Los moradores levantaron la mirada al cielo, para implorar la misericordia divina ante tan penosa circunstancia. Fue así que el 20 de enero de 1894, los pobladores de Biblián en fervorosa procesión por senderos escabrosos, llevaron dicha imagen y la colocaron en una pequeña gruta en la roca del monte Zhalao.

Los actos sobresalientes de dicha ceremonia son: la coronación de la venerable imagen, y la entrega a la Virgen de un Santo Rosario a cargo de un delegado del Santo Padre.

Leyenda

El Santuario de la Virgen del Rocío, se caracterizó por ser una tradición religiosa la misma que surgió en 1893. En ese entonces, Biblián vivió momentos difíciles por la grave sequía que acabó con animales y sembríos. Por ello, el padre Daniel Muñoz, párroco de esa época, comenzó a orar y un sábado 20 de enero de 1894, con un grupo de gente subió hacia la montaña del Zhalao y colocó la imagen de una diminuta virgen, que conservaba desde sus tiempos de seminarista.

Según cuentan los relatos, de a poco a poco comenzó a caer del cielo unas gotas de agua y desde aquel entonces fue llamada “Madre del Rocío”.

Atractivos

La cima del Zhalao, ofrece una vista panorámica impresionante de las ciudades de Biblián y Azogues.
Lo majestuoso de su Templo invita a realizar turismo religioso, es un impresionante recorrido hacia la cima del cerro, en donde se vive experiencias nuevas en contacto con la naturaleza. MCP.