Vuelven las movilizaciones

Mario Jaramillo Paredes

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En los diez años del anterior gobierno fue evidente la ausencia total de movilizaciones, paros y huelgas. Las organizaciones laborales y los movimientos sociales fueron al principio parte del gobierno y algunos altos líderes sindicales ocuparon jugosos puestos.
Igual ocurrió con buena parte del movimiento estudiantil, que apoyó al gobierno de Correa y en algunos casos sus dirigentes fueron recompensados con suculentos cargos burocráticos. Cuando el régimen se consolidó en el poder a través de captar tanto la administración de justicia como la función legislativa y todo el aparato público- incluido organismos de control y electorales- ya no necesitó de los apoyos de sus antiguos aliados.

El régimen persiguió a los sindicatos y a los movimientos estudiantiles, algunos de cuyos dirigentes –muy pocos- intentaron levantar cabeza. El gobierno creó sus propios movimientos sindicales y gremiales o estudiantiles. Federaciones falsetas de estudiantes y de profesores surgieron por allí financiadas por los cuantiosos recursos del petróleo que no solamente engordaron a los de manos limpias sino también sirvieron para corromper dirigentes que de blue jean y bufanda, pronto engalanaron con ternos de marca las palaciegas tenidas en donde entonaban canciones protesta y loas al Che. Los movimientos feministas -aliados al principio- pronto fueron también ladeados mientras el jefe riendo declaraba que “no estaba seguro que la ideología de género mejoraría al país, pero sí estaba seguro que había servido para mejorar impresionantemente las farras…”

El movimiento indígena fue también parte e importante del gobierno de Correa al que ayudó a subir al poder. Algunos líderes ocuparon altos cargos y unos cuantos de ellos se acostumbraron a las delicias del poder burgués. Otros con dignidad pronto proclamaron que se habían equivocado y habían sido engañados-una vez más- por el régimen, al igual que antes se equivocaron y fueron engañados por una larga lista de políticos que llegaron al poder y se olvidaron de las promesas a los hermanos indígenas.
Fueron los primeros en separarse del régimen y quizá los únicos que se movilizaron, protestaron y lucharon contra el autoritarismo de quien con un elemental vocabulario quichua y unas cortas vacaciones en una comunidad de Chimborazo, les convenció que era uno de ellos. Fueron perseguidos, encarcelados, algunos murieron, pero peleando fieles a una causa. Fueron, entre los movimientos sociales e instituciones, los de mayor dignidad para confrontar, mientras todos los demás: universidades, sindicatos, gremios, callaron atemorizados por el poder omnímodo de quien no toleraba le levantes la mirada y menos la voz.

Hoy, varias organizaciones sociales y de estudiantes anuncian movilizaciones contra las medidas económicas anunciadas recientemente por el gobierno nacional. Las dos causas declaradas: la elevación del precio de la gasolina especial y el perdón de los intereses y multas a quienes adeudan al estado.
Tienen derecho-como todo ciudadano-a reclamar. Pero ¿ dónde estuvieron cuando la libertad conculcada, más necesitó de ellos? O, como algunos mal pensados dicen, son rebrotes del correismo. (O)