Encubrimiento

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La visión social de la homosexualidad ha cambiado en los últimos tiempos. Lo que antes se consideraba un delito o una perversidad, hoy se califica como una diferente tendencia que debe ser respetada o por lo menos no agredida. El abuso sexual, al margen del género, cuya máxima expresión es la violación, es un delito que se agrava notablemente si las víctimas son niños. La pederastia ha existido desde hace siglos como un hecho repudiable debido a la desproporción entre la víctima y el victimario y se considera un delito que merece las sanciones establecidas en las leyes. Con frecuencia estos hechos han permanecido ocultos porque la denuncia de un niño tiene menos peso o porque, por vergüenza o temor a represalias, no se han denunciado.

En los últimos tiempos se han denunciado una serie de atropellos de esta índole, con frecuencia, provenientes de educadores que han abusado de su condición y autoridad frente a los niños para perpetrar estos abusos. Entre ellos sacerdotes de la iglesia católica que, además de enseñar, deben dar ejemplo de intenciones rectas de acuerdo con la religión y las normas eclesiásticas. Los sacerdotes son ciudadanos sujetos a leyes y, si cometen un delito, deben ser juzgados y sancionados por los tribunales correspondientes sin que su condición tenga privilegio alguno y se han denunciado casos de este tipo que con frecuencia, permanecían ocultos en parte porque las autoridades eclesiásticas se empeñaban en que no se divulguen.

El encubrimiento, definido por el DILE como “Conducta delictiva consistente en participar en un delito con posterioridad a su ejecución, evitando el descubrimiento de sus autores” ha sido una tendencia generalizada de las autoridades eclesiásticas. En estos últimos tiempos, el actual Papa ha cambiado su actitud y ha tomado medidas para que se lleven a cabo las investigaciones correspondientes, pidiendo además perdón por lo que llama horrendos crímenes. Consideramos positiva esta actitud ya que supera la tendencia al encubrimiento. Para algunos puede ser censurable que los escándalos salgan a luz. Creemos que, ante todo, debe primar la verdad y entereza para que los culpables sean sancionados. (O)