Errores que se deben evitar con en el dinero a los 20, 30 y 40 años

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El manejo del dinero es algo que va cambiando de acuerdo con la experiencia que se tenga y la sabiduría que se adquiera, pero en ese camino las personas suelen cometer errores que perjudican su futuro financiero. Por ello, especialistas en Educación Financiera de Cooperativa Andalucía detallan a continuación los errores más comunes que se deben evitar a los 20, 30 y 40 años para lograr tener un colchón importante de ahorros para estar prevenidos durante los años dorados.
A los 20 años
• Deuda en educación: A esta edad el error más común suele ser tener créditos estudiantiles de cuotas demasiado altas. La educación es una necesidad que ayuda a tener un mejor futuro; pero, el endeudarse para ello no siempre es la mejor opción. La alternativa, según los expertos, es encontrar becas o trabajos de medio tiempo para sobrellevar los costos de la universidad.

Además, aconsejan realizar proyecciones del salario promedio que puede llegar a recibir una vez graduado y, con esta base, estimar el tiempo que se demorará en pagar; para tener una mayor conciencia de la deuda.

• Gastar por encima de las posibilidades: A esta edad las personas suelen mantener un estilo de vida que no corresponde con sus ingresos, esto los convierte en esclavos de las deudas, por lo que es importante realizar un presupuesto para ver qué puede o no gastar.

• Postergar el ahorro para cuando se tenga mayor edad: A lo contrario de lo que se puede pensar, la juventud es el mejor momento para ahorrar y pensar en el futuro. Si se comienza desde esta etapa, a mayor edad se disfrutará más, con menos preocupaciones.

• Abusar de la tarjeta de crédito. El fácil y rápido acceso al financiamiento que brinda este método de pago, conlleva a que su uso se convierta en un hábito. Esto puede llevar a los jóvenes a quedar atrapados en una gran deuda. Por lo que los expertos recomiendan utilizar tarjetas de débito para gastar solo lo que se tiene.

• No separar los ahorros de los ingresos. Si se tiene una sola cuenta corriente, los gastos terminarán acabando con los ingresos acumulados en la cuenta, por lo que la mejor opción es abrir una cuenta de ahorros en una cooperativa para cumplir los sueños a futuro.
A los 30 años
Acorde con lo opinión de los expertos de Andalucía, desde un punto de vista financiero, a los 30 años, es importante mantener un enfoque a largo plazo y no dejarse llevar por objetivos y deseos a corto plazo.
• Sacar hipotecas a largo plazo. Esta etapa es el momento elegido por muchas personas para sentar la cabeza, elegir una vivienda y comprarla. Si se contrata una hipoteca a largo plazo, esto puede suponer un gran impedimento, puesto que se necesitará un determinado nivel de ingresos para poder afrontarla. Por lo que, antes de firmar un préstamo hipotecario a largo plazo, debe ser consciente de sus posibilidades: hacer cálculos, porque esto implica comprometer el sueldo por más de 15 años y verificar si está dispuesto a ello y afrontar otros gastos como capacitación, paseos u otros.

• Posponer el ahorro. Llegar a los 30 sin haber empezado a ahorrar es un gran error. A partir de los 30 el tiempo empieza a apremiar y juega en contra. Pero, nunca es demasiado tarde para empezar a ahorrar y pensar en un futuro financiero. La mejor opción en ahorro es destinar el 50% del sueldo para gastos más básicos, el 30% en gastos personales y el 20% para ahorro.

• Realizar préstamos para la boda. A los 30 las personas suelen tomar la decisión de casarse y por ello varias parejas hacen préstamo para realizar la boda de sus sueños, esto es una equivocación ya que empiezan su vida juntos con una deuda en sus espaldas. Esto puede generar tensiones en el matrimonio, debido a la responsabilidad que asumirán para hacer frente a dicha deuda.

• Detener el ahorro al convertirse en padres. Con la llegada de los hijos muchas parejas paralizan sus planes financieros para atender las nuevas responsabilidades familiares. Esto no debería ser así. Es en esos momentos es cuando se debería empezar a ahorrar para pagar gastos que tarde o temprano llegarán, como por ejemplo el estudio de los hijos. En este punto entidades financieras como Cooperativa Andalucía cuentan con planes de ahorro para niños, con intereses muy competitivos.

• No dedicar recursos a la formación. A los 30 años las personas suelen llevar largo tiempo realizando un mismo trabajo y el error es pensar que ya los dominan y no es necesario invertir en formación. Las personas a esta edad no deben dejar de formarse para mejorar sus capacidades y conseguir una promoción laboral y por lo tanto aumentar el sueldo.
A los 40 años
• Emprender o invertir para obtener ingresos. A los 40 las personas ya han acumulado suficiente experiencia, conocimientos y contactos que podrían resultar muy interesantes a la hora de plantearse emprender. Además de emprender, la inversión puede ser otra forma de obtener ingresos.

• Comprar otra casa, sin haber pagado la primera. Son varias las personas que al llegar a los 40 piensan en la necesidad de comprar una segunda casa para las vacaciones o bien como fórmula de ahorro. Es un claro ejemplo de gastos crecientes e ingresos crecientes. Esta segunda casa supondrá asumir más riesgos financieros, en caso de que se financie.

• No ser capaz de prever los gastos. Llegado a los 40, hay determinados gastos que son más fácil de prever, como puede ser el caso del pago de los estudios universitarios de los hijos o posgrados.
A los 50 años
• No considerar un ingreso extra. A los 50 años no considerar un ingreso extra es una de las equivocaciones más grandes que se pueden cometer. Muchas personas llegan a esta edad disfrutando de las inversiones que hicieron durante toda su vida, mientras que otras deciden emprender en aquello que toda la vida soñaron, porque ya cuentan con una estabilidad financiera. No tiene que tratarse de un negocio propio, pero sí de buscar alternativas que no requieran mucho tiempo y que puedan ayudar, al menos, con los gastos básicos como la alimentación o el transporte.

• Convertirse en co deudor. A esta edad, un recurrente error es convertirse en codeudor o fiador. Esto pone en riesgo todo lo que se pudo llegar a construir y, por más confianza que se llegue a tener de la persona que le esté pidiendo el favor, siempre se debe buscar los mecanismos para asegurarse que su vida financiera no se vea afectada.