Los 100 años de vida de don Miguel Pesántez

Su labor y desarrollo de proyectos perduran al servicio de habitantes de Paute.

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Miguel Pesántez
Miguel Pesántez de 100 años de edad, desayuna acompañado de su familia, mientras relata su historia de vida.

Miguel Asunción Pesántez nació el 8 de agosto de 1918, a las 10:00, en el cantón Paute en Azuay. Creció en compañía de su madre Teresa Pesántez y el cariño de su abuela Mercedes Rivera.
Él a sus 100 años de edad, con mente lúcida y fortaleza física, relata que en su niñez asistió a la escuela Isidro Ayora y luego de culminar la primaria, a la edad de 13 años, junto a otros familiares viajó al Oriente ecuatoriano. Comenta que el trayecto fue por un camino de herradura, en ese entonces hasta llegar a Méndez, con el propósito de lavar oro en el río Paute.
Eran varios días de ardua labor para acumular 30 gramos de oro y retornar a su domicilio en Paute. El mineral obtenido era comercializado. Estos viajes los realizó hasta cumplir sus 18 años.
En esa época no había como estudiar, porque no existía un colegio en el mencionado cantón. Lo que los habitantes acostumbraban para los jóvenes, era hacer que elijan un oficio y él escogió ser sastre.
Entre tanto, cuando él ya tenía 19 años de edad, a Paute llegó una familia de una compañía bananera de Tenguel, así conoció a su primera esposa y viajó hacia la Costa ecuatoriana, allí trabajó primero como sastre y luego como empleado de la compañía en otros oficios.
A los 20 años, tuvo su primer hijo.
Comenta que ese tiempo se produjo la guerra de Ecuador con el Perú.
Con dos años de radicar en la provincia del Guayas, retornó a Paute y abrió su propio taller de sastrería, esto en 1942.
La dedicación por su trabajo le permitió tener algunos empleados y a la par mantuvo la sastrería por 40 años.
De esta manera, en 1958, la Unión Obrera de Paute invitó a Miguel Pesántez a ser uno de sus colaboradores y a los pocos meses fue nombrado como presidente. La agrupación de obreros tenía una casa pequeña, pero se requería un inmueble más grande, por lo que se emprendió la construcción, siendo una de las pautas para los numerosos proyectos que impulsó en compañía de otros visionarios de esa época.
Ese tiempo, a cargo de la iglesia de Paute estaba el sacerdote Antonio Muñoz, quien también era director de la Unión Obrera. El sacerdote impulsó la construcción de una torre y pidió ayuda a Miguel para adquirir un reloj, para dicha torre; lo cual era costoso. Una de las ideas para obtener los recursos, fue realizar un viaje a Guayaquil, para solicitar ayuda a los nativos de Paute que trabajaban en la zona. Hubo acogida y se conformó un comité para recaudar los fondos y se reunió 8.000 sucres, dinero que luego se incrementó por algunas formas de inversión.
El reloj costó 36.000 sucres y existe hasta la actualidad en la torre del primer templo de Paute.
Los proyectos continuaron.
En coordinación con el arquitecto Gastón Ramírez, se efectuó un plano para otra torre y como otro plan, la construcción de la casa de la Unión Obrera.
Con el paso de los años y como hasta ahora se acostumbra, hubo el cambio de sacerdote en Paute, así tomó la posta el padre Daniel Brito Durán, quien diciendo “Don Miguelito”, le pidió ayuda para construir el templo de Paute. Se formó un comité para lo que Miguel fue nombrado como tesorero, encargado de recaudar las ayudas para la proconstrucción del templo.
Recuerda que a base de limosnas se construyó el templo y como parte de las creencias se definió como patrono de Paute a San José, siendo hasta la actualidad.
Señala que el apoyo de los habitantes fue fundamental con las aportaciones económicas. Detalla que la cubierta del templo la colocó el Dr. Alejandro Serrano Aguilar.
Esta tarea de construir el templo tomó algunos años y para entusiasmar a los moradores, se ofreció entregar una imagen de San José a los mejores colaboradores. Hubo gran acogida.
Continuaron los proyectos, hasta que llegó el momento de apoyar para que sea fundado el Cuerpo de Bomberos de Paute, donde también Miguel participó como tesorero y prestó su participación durante 11 años.
De igual forma, fue parte de la fundación y miembro de la Liga Deportiva cantonal de Paute, por el año 1950.
Los ideales continuaron hasta que se vio la necesidad de crear una institución que ayude a los jóvenes en la tarea corte, confección y bordado de la Unión Obrera, ésta sería para los hijos de los socios y particulares, naciendo uno de los establecimientos.
Llegó el momento de su vida en la que fue designado como concejal del Municipio, desempeñándose durante tres periodos en el tiempo de los alcaldes que se los conocía como presidentes Sergio Palacios y Rómulo Nieto.
En ese trayecto, un joven conocido como Hez Vázquez, estaba de presidente de la Liga cantonal y dirigió un oficio al Ministerio de Educación, con el propósito de que el cantón cuente con un colegio; con esto se cristalizó una audiencia en Quito.
Algunas personas viajaron a la cita, entre estos estaban representantes del Municipio de Paute como Carlos Cáceres, Miguel Pesántez, Julio Bautista, Daniel Calderón y de asesor jurídico José Francisco Gonzales. La delegación conversó con Humberto Vacas Gómez, que por el año 1963 se desempeñaba como Ministro de Educación.
Los representantes municipales de Paute realizaron una sesión en Quito para que el Municipio tome las riendas del pedido de la institución educativa. Como resultado se definió que el colegio de Paute sería llamado 26 de Febrero. Tras esa reunión, los delegados recibieron un cheque de 30.000 sucres para financiar el colegio y obtuvieron la autorización para su funcionamiento, siendo uno de los hitos que marcó la historia del cantón, De esta manera dio inicio el colegio que luego se nacionalizó.
Cuando Miguel tenía 60 años, llegó la Empresa Eléctrica a funcionar en Paute, allí él trabajó 11 años. En el año 1979, la energía eléctrica alumbró los hogares de ese cantón.
Hay que tener en cuenta que hasta entonces, la sastrería de Pesántez funcionaba con mecheros, planchas de carbón y otras herramientas manuales. Las jornadas de trabajo de él para llevar adelante su oficio, empleos y proyectos exigían que inicie desde las 05:00 hasta la media noche. Por la edad avanzada, su vista disminuyó y se jubiló cuando estaba laborando en la Empresa Eléctrica.

(RECUADROS)

EN LO RELIGIOSO

En lo religioso, Miguel Pesántez fue muy apegado, le trataban como el “hermano Miguel” en la conocida Legión de María, con sede en Dublín (Irlanda), de quienes una delegación llegó a Ecuador. Luego ésta se estableció como Curia en Paute.
Hasta ahora él recuerda la invocación, en la religión católica, a la Virgen: “Soy todo tuyo, reina mía, madre mía y todo cuanto tengo tuyo es”.
Fue presidente de la Curia Legionaria de María en Paute, una de las misiones era visitar a los enfermos, también debían llevar material para dotar de pequeñas viviendas a personas que carecían donde radicar. Una de las memorias que guarda Miguel es que tuvo como 500 ahijados, entre bautizos y matrimonios, fue padrino desde la edad de 16 años.
Una vez, en una sola ceremonia de primera comunión y confirmación, llegó a ser padrino de 35 ahijados. El sacerdote que presidía la eucaristía le preguntó: “Oiga, usted si sabe la responsabilidad que tiene”; situación que recuerda con una sonrisa.

NUMEROSA FAMILIA

Miguel Asunción Pesántez, se casó a la edad de 19 años, en 1942, con Isabel Pesántez con quien procreó ocho hijos: Luis Antonio, Raúl Gonzalo, Gladis Elena, Jorge Enrique, Miguel Augusto, Sara Isabel, Mélida María y Luz Marina.
Sin embargo, quedó viudo a la edad de 45 años, en 1967. Cinco años más tarde formó su segundo hogar con Rosa Imelda Macancela, con quien tuvo tres hijos más: Zoila Piedad, Carlos Miguel y Paúl Gustavo.

DETALLES:

Miguel Asunción Pesántez siempre fue visto como un líder; el coliseo de Paute tiene el nombre de uno de sus hijos: Luis Pesántez.

Miguel Pesántez, hasta hoy reside en Paute, pero a lo largo de sus años ha viajado por diferentes partes del mundo como México, Colombia, Perú, España, París, Suiza, Alemania, Italia, Estados Unidos y otros.

El hombre que hace pocos días cumplió sus 100 años de vida, recuerda que hace 85 años participó en la apertura de la vía Chiticay-Paute, solo con mingas a base pico y pala.

Por: Fabián Orellana