Cuidad de todos

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Las edificaciones de habitación pertenecen a personas particulares que, cumpliendo las normas establecidas, pueden usarlas según sus preferencias. Los espacios públicos, comenzando por calles y avenidas, pertenecen a todos los ciudadanos y están destinados a su uso. La administración municipal, cumpliendo con las leyes y principios urbanos, administra estos espacios regulando su uso, partiendo de que prestan servicios a todos los ciudadanos, sin preferencias ni restricciones. La municipalidad establece las reglas y toma las decisiones, pero todos los habitantes tienen que colaborar en estas áreas, no sólo cumpliendo lo establecido, sino aportando, a medida de sus posibilidades, a su mejoramiento y adecuado mantenimiento.
Toda ciudad requiere una planificación que regule el uso de los espacios, la misma que debe ser más rápida y eficaz si es que su crecimiento es acelerado como ocurre con Cuenca. En lapsos que nos parecen reducidos, una serie de sectores que eran considerados rurales, se han convertido en urbanos. No cabe su uso dejar a la libre voluntad e iniciativa de los propietarios de los terrenos, pues de alguna manera la ciudad es de todos. Esta regulación debe partir de la necesidad de llegar con servicios básicos como alcantarillado y agua potable que no puede quedar a la iniciativa de las personas y edificios ya que todos debemos aceptar que los espacios públicos son de todos y no de nadie y que, por lo tanto, tenemos obligaciones.
Las áreas verdes tienen una función mucho más importante de la que algunos creen. En una ciudad pequeña, como la nuestra hace algunas décadas, la cercanía del campo era tal que sin problema se podía llegar. En nuestros días estos espacios son indispensables para la recreación y la disminución de contaminación. Bien están los “megaparques” que hay y se han planificado, pero son indispensable áreas verdes menores en todos los lugares. La Municipalidad ha decidido actualizar, mediante ordenanza, el derecho que tiene a quedarse con un espacio en las nuevas urbanizaciones para estas áreas. No cabe entenderla como una apropiación arbitraria de propiedad ajena, sino como una contribución al bienestar colectivo de todos.