La democracia actual

Marco Salamea Córdova

9917

Análisis político

Etimológicamente la democracia es entendida como gobierno del pueblo, e históricamente nació en la Grecia antigua (siglo V a.d.c.) como la participación directa y permanente de los ciudadanos en el debate y la toma de decisiones sobre la vida de la ciudad (la polis). Sin embargo, en la sociedad moderna la democracia – por lo menos tal como ha funcionado hasta ahora- asume características que reducen las posibilidades de una participación real del pueblo en la toma de las decisiones.

En primer lugar, la democracia actual asoma como constreñida al ámbito propiamente político, es decir, como forma o método de Gobierno y, por lo tanto, como una democracia esencialmente política. Y como tal, la democracia se caracteriza por un conjunto de reglas que establece quién está autorizado para tomar las decisiones y bajo que procedimientos, a saber: una parte numerosa de miembros de la sociedad y bajo la regla de la mayoría. En este sentido, la democracia se definiría más en términos legales y procedimentales que de contenido, con lo que sería la forma de la comunidad política y no su substancia; más importantes serían las formalidades legales que los contenidos reales, los procedimientos y las maneras de gobierno antes que los sujetos y destinatarios del mismo.

Así entendida, la democracia actual asume, entonces, un carácter formal o formalista; un carácter que, empero, también se sustenta en el reconocimiento de la igualdad jurídica o formal de las personas en el goce de sus derechos políticos.

En segundo lugar, la democracia actual es una democracia representativa en la que los miembros de la sociedad (que son fijados jurídicamente por el Estado como ciudadanos) no ejercen directamente el poder estatal sino a través de representantes que ellos eligen; dándose también el hecho de que la política, como actividad o competencia electoral para ganar los cargos de representación en el Estado, es realizada a través de organizaciones conocidas como partidos políticos.

En tercer lugar se trata de una democracia esencialmente individualista, que antepone la noción de individuo privado a la de individuo como miembro de una determinada colectividad. La sociedad que existe para la democracia actual es una sociedad de individuos y no una sociedad de grupos ciudadanos o de identidades colectivas.

Frente a estas características de la democracia existente, desde la teoría política crítica se ha planteado la posibilidad de pensar en otra forma de democracia, esto es: menos formal, más participativa y menos individualista. ¿Será posible está? (O)