Venezuela

Ana Abad R.

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Tres mil venezolanos ingresan cada día a nuestro país; la mayoría de ellos, en difíciles condiciones de salud y sin más que con una pequeña maleta con ropa como su única propiedad. Todos han llegado huyendo de la grave crisis humanitaria, sanitaria y económica que están viviendo, la falta de alimentos, de medicinas, de un salario que al menos cubra las necesidades básicas ha rebasado la paciencia de miles y miles de ciudadanos quienes acompañados de su familia, en algunos casos, o solos han emprendido este éxodo masivo que duele y conmueve hasta las lágrimas. Aunque las autoridades ecuatorianas han afirmado que no todos se quedan en el país, sin embargo quienes deciden así hacerlo merecen ser acogidos con la calidez, la solidaridad y la comprensión de ser una sociedad que ha vivido “en carne propia” el doloroso y angustioso proceso que implica tomar la decisión de buscar en otras tierras mejores condiciones de vida; situación aún más preocupante si pensamos que dejan a los suyos en medio de los altos índices de violencia como vive Venezuela. Nuestra economía no es la mejor, sin embargo las expresiones de solidaridad no han dejado de mostrarse y consolidar a Ecuador como un país que históricamente se ha caracterizado por acoger a ciudadanos de otras nacionalidades que se movilizan por situaciones convulsas en sus países de origen. (O)