“Guacho” y los disidentes de las FARC buscan reclutar jóvenes narcos en la capital colombiana

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Hasta los barrios más peligrosos del sur de Bogotá llegó el accionar criminal de Walter Patricio Arizala Vernaza, alias “Guacho”, cabecilla del frente Oliver Sinisterra de las disidencias de las FARC. A través de emisarios persuade a jóvenes en condición de vulnerabilidad para que vendan su cocaína en la ciudad.

Por 692 dólares mensuales, jóvenes afrodescendientes desplazados, de entre 15 y 19 años, reciben cargamentos de cocaína fabricada por las disidencias en el sur del país, para venderla en dosis personales en toda la ciudad. Así se lo dieron a conocer dos líderes de la zona al viceministro de Relaciones Políticas del Ministerio del Interior, Héctor Olimpo Espinosa, destaca El Tiempo.

“Las autoridades creen que hombres con (traje) camuflado y fusil están recorriendo la localidad para llevarse a los muchachos. Eso es ser ingenuo. Lo hacen a través de llamadas con sus allegados. Recuerde que, aunque estamos acá, nunca perdemos el contacto con la gente de Llorente, Barbacoas, Tumaco y otras zonas de influencia de alias ‘Guacho'”, explicó un líder consultado por el diario nacional.

La fuente anónima también advirtió que los emisarios de “Guacho” piden a los jóvenes conseguir armamento y hasta mujeres. De hecho, una madre que vive en uno de los barrios populares ya denunció que su hijo fue asesinado en medio de una disputa de microtráfico, pues alega que las oportunidades para los muchachos que llegan huyendo de la guerra cocalera es casi nula.

“El desplazamiento es cosa de todos los días. Si bien algunos están saliendo para Bogotá, otros optan por Cali o Pasto”, dijo a El Tiempo Éder Escobar, el alcalde de Barbacoas, uno de los municipios donde tiene influencia “Guacho” y cuya guerra por controlar cultivos de coca ha sacado parte de su población.

De acuerdo con el líder social consultado por el medio nacional, la población afrodescendiente desplazada de Nariño por la guerra narco sobrepasa las 700 mil personas. “Antes Bogotá era una oportunidad para trabajar y estudiar. Pero ahora hay cientos de muchachos que se ganan la vida en las ventas callejeras y que son presa fácil de bandas de microtráfico locales y las que ahora quieren armar desde Nariño”, aseguró.