Culebrillas, entre lo mítico y la magia de su paisaje natural

Un grupo de periodistas de la provincia del Cañar, recorrieron un fin de semana estos maravillosos parajes, que de manera increíble recargan de buenas energías.

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Culebrillas
1. La Mama Leoquina es la laguna a la que se atribuye el origen de los Cañaris, según la mitología.

Ponerse en contacto con la naturaleza en su máximo esplendor, internarse por sus senderos cubiertos de pajonales y chuquiraguas, sentir la caricia gélida del wayra (viento), que al primer contacto con su sagrada Pacha, (tierra), nos dice que estamos a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar; admirar sus cristalinas aguas y desde lo alto sentir las energías de sus cascadas; mientras un panorama espléndido nos muestra la majestuosidad de la Leoquina, laguna Mama Culebrillas, de donde nace la leyenda del origen de los Cañaris, definitivamente esa inolvidable aventura, es una bendición para quien la visita.

Es así como un grupo de periodistas de la provincia del Cañar, invitados por el director provincial del Ministerio del Ambiente, Melvin Alvarado, con la colaboración de su administradora Laura Lojano y cinco de los diez guardaparques que laboran en el parque protegido dentro de las reservas del Sangay, recorrieron un fin de semana estos maravillosos parajes, que de manera increíble recargan de buenas energías.

Claro, para ingresar a este sagrado lugar, los turistas deben ir preparados con ropa adecuada para el frío y lluvia, implementos para caminatas, alimentos que ayuden a controlar las calorías y una buena cámara para registrar las más bellas imágenes. Si de pernoctar se trata, también pueden utilizar carpas para su estadía.

Al inicio es importante pedir permiso a la naturaleza para ingresar hasta sus entrañas, increíble pero así es el proceso para los que creen en las energías del cosmos, por ello es típico encontrar grupos de personas que hacen sus rituales de permiso, con cánticos, música, fumadas de hojas de tabaco y frases sagradas.

Este día también fuimos testigos de aquella actividad. Pero en el caso de no existir el ritual, siempre el visitante debe ofrendar algún elemento o fruta a la laguna; pues los sabios nos han dicho que cuando no se pide permiso y no se ofrenda a la Leoquina, ésta se enoja y no permite su entrada al lugar, la reacción es, que en pleno día soleado, repentinamente baja la niebla y llueve; ahuyentando así a quien entra sin pedir permiso, por ello, es importante este ritual personal o en grupo y la ofrenda que se lanza a sus aguas o al pajonal.

Una vez que se arriba al lugar, los turistas son recibidos por los guardaparques, quienes habitan en un refugio construido por el Municipio de Cañar, ahí, se recibe alguna introducción sobre el área protegida, los pasos a seguir para su conservación y algunas recomendaciones.

Cabe señalar, que en el refugio los baños existentes no funcionan, este es el único detalle que afecta al turista que pide su uso, debiendo obligadamente utilizar la naturaleza.

Una vez recibidas las recomendaciones, los visitantes inician su recorrido, dependiendo la disponibilidad de tiempo, y para ello hay varias rutas. Guiados por los guardaparques y expertos en senderismo, Juan León Castillo, Jonathan Abad, Marco Pesántez y Manuel Alcibíades Sigüencia, entre paradas y descansos, se comparten historias y leyendas en torno a este impresionante santuario natural de Culebrillas. Se cuentan infinitas leyendas, todas desembocan en el origen de los bravos cañaris, el paso de los viajeros desde el Norte, el comercio, el contrabando y las diversas apariciones de personajes míticos, incluso se dice que cuando la neblina cubre la zona, la laguna lo desaparece (en Kichwa Chunga) y lo traslada a otro lugar, las leyendas de viajeros cuentan que se han pedido y que generalmente son encontrados en el sector costanero.

Emprendimos nuestro recorrido de aproximadamente 8 kilómetros, que duró algo más de 4 horas, que fue corto y lento, pues los tupidos pajonales y diversidad de flora, nos impide seguir a paso rápido, a eso se suma el esfuerzo de subir hacia la cascada de Yurakyaku (agua blanca), una vez ahí los valientes, venciendo el miedo se refrescan con sus frías aguas, muchos lautilizan como terapia para sanar enfermedades, especialmente el estrés.

Generalmente la temperatura en la zona oscila entre los 6 a 15 grados centígrados, en ocasiones desciende a los 0 grados, es cuando cae la nieve y se puede observar venados y otros animales silvestres que buscan refugiarse del frío.

Desde este mágico lugar, una vista panorámica de la laguna y sus valles, se presenta en un gran plano abierto, se puede observar el nacimiento de sus fuentes hídricas, que en forma de culebra salen desde la cabeza que es la laguna y se dirige en forma de zigzag hacia la zona baja de las comunidades de El Tambo y Cañar en donde aprovechan sus aguas, mientras a cada paso se recibe el delicioso aroma de sus plantas medicinales como el Sunfo, Valeriana, poleo y otras hierbas medicinales. Esta es la principal fuente del humedal de Ñaupán.

El descenso es otra aventura, entre sol y viento se continúa el sendero hasta llegar a la desembocadura de la laguna y recorrer la parte alta, sus cristalinas aguas nos provoca refrescarnos del cansancio que genera recorrer el sendero. Luego de cruzar un puente de madera sobre el río Culebrillas, se arriba hasta la parte alta de la laguna, desde donde se observan los cerros Yanaurco, Tres Cruces, la quebrada de Chacapamba, Tejaloma y Cajahuayco.

Mientras recorrimos, observamos varios ejemplares de ganado bravo que recorre la zona protegida, este ganado es de comuneros, que a más de destruir la flora, contaminan el agua que abastece a las comunidades y genera peligro para los turistas, que obligadamente deben ir en grupo para espantar a las reses.

Otra parada desde lo alto de la laguna, aquí para tomar energías y continuar la travesía, se recomienda un dulce de melcocha o alfeñique, algún bocado energético, agua caliente y para contrarrestar el frío, es mejor un canelazo que cae bien, en medio del páramo.

Mientras nos abastecíamos, observamos la majestosa laguna en medio de montañas y paisajes, a vuelo rápido pasó por nuestro puesto un colibrí o quinde de cabeza azul, ave propia de este lugar, que anida en su vegetación llena de chuquiraguas.
Nuestros guías nos cuentan que esta ave sagrada es sinónimo de fuente de energía y buena suerte, en algunas culturas eran dioses que proveían de lluvia y fuego para la sobrevivencia de las poblaciones.
Arribamos hasta el Qhapac Ñan, (Camino del Inca), que viene desde Colombia, pasa por Achupallas (norte de Alausí), atraviesa Paredones hasta llegar a San José de Culebrillas y sigue por Ingapirca continúa al sur y llega a Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
Este es el tramo mejor conservado con 8 metros de ancho que se puede observar fácilmente, en el lugar también encontramos vestigios Cañaris y de la cultura Cañari-Inca.

Historia

El Parque Nacional Sangay, en 1983 fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por su biodiversidad, flora y geografía. Culebrillas está dentro del parque.

El Ministerio del Ambiente se encarga de la provincia del Cañar, Chimborazo y Morona Santiago, y proteje 78 mil hectáreas.

La laguna sagrada se encuentra situada en una hoya al pie del cerro Yanahurco o “cerro negro”, además el río que mantiene la laguna, posee la forma de un camino trazado por la mítica serpiente cañari, los denominados “meandros” causados por la erosión de sus cauces con el depósito de sedimentos en la orilla que, se asemejan a figuras relacionadas con la mitología cañari.

Se encuentra dentro del parque Sangay, provee de recurso hídrico a muchas comunidades, de allí se alimentan 14 canales de riego y un sistema de agua potable, por ello el empeño de cuidarlo y salvaguardarlo.

Laura Lojano, coordinadora del sitio, señala que la presencia de ganado y su sobrepoblación destruye la naturaleza, esto sobrepasa las fronteras, incluso llegando hasta la zona de Chimborazo. Esto se agrava con la presencia de perros “ferales”, mascotas que son llevadas al lugar y abandonadas por sus propietarios, y que para la supervivencia se convierten en depredadores de becerros, venados y otros animales.

Culebrillas en la zona sur, se levanta, entre el páramo y bosques tropicales, donde también habitan venados, lobos de páramo, y el majestuoso cóndor andino.

Si desea salir del estrés, la rutina y vivir emociones no cotidianas, Culebrillas le espera. Su acceso desde Cuenca o el Guayas se hace por El Tambo-Abzul montaña arriba y en menos de 40 minutos se llega al sitio sagrado.

Por: Martha Calle Padilla.