Mike Pence acusó al régimen de Daniel Ortega de «librar una guerra contra la Iglesia» en Nicaragua

El vicepresidente de Donald Trump se refirió a la profunda crisis que atraviesa la nación centroamericana, que dejó más de 350 muertos desde abril. Además, adelantó que se impondrán sanciones contra Turquía hasta que se libere al pastor protestante estadounidense Andrew Brunson

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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, acusó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de estar librando una «guerra contra la Iglesia Católica», que actúa como mediadora en el diálogo nacional que busca una salida a la crisis sociopolítica que ha dejado más de 350 muertos desde abril.

«El presidente Ortega está virtualmente librando una guerra contra la Iglesia Católica», dijo Pence en una ceremonia en el Departamento de Estado, que acoge desde el martes una cumbre sobre libertad religiosa con la participación de más de 80 representantes de Gobiernos de todo el mundo.

«La violencia en Nicaragua patrocinada por el Estado es innegable. La propaganda de Ortega no engaña a nadie y no cambia nada. Más de 350 muertos a manos del régimen. EEUU insta al Gobierno de Ortega a que ponga fin a la violencia YA y a que celebre elecciones adelantadas», había escrito esta semana Pence en Twitter.

El vicepresidente acabó su mensaje advirtiendo a Ortega de que «el mundo está observando».

En otro orden, Pence amenazó con sanciones a Turquía hasta que libere al pastor protestante estadounidense Andrew Brunson, acusado de terrorismo en ese país y que está bajo arresto domiciliario tras haber salido este miércoles de prisión. «Estados Unidos impondrá severas sanciones sobre Turquía».

Este miércoles, Brunson salió de prisión después de 21 meses de encierro y pasó a régimen de arresto domiciliario, una decisión que podría aliviar las tensiones entre ambos países.

Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, dieron la bienvenida a la medida, decidida por un tribunal en Turquía.

Pence aseguró que durante meses el presidente estadounidense, Donald Trump, y él han trabajado «sin descanso» para liberar a Brunson, pero consideró que su salida de prisión es insuficiente y debe ser reunido cuando antes con su familia, sus amigos y su congregación religiosa en EEUU.

Pompeo suscribió esa petición y, de una forma más contundente que el vicepresidente, hizo un «llamamiento a las autoridades turcas para que resuelvan su caso de manera inmediata y transparente».

Brunson, que lleva más de 20 años viviendo en Turquía, donde dirigía una pequeña congregación llamada Iglesia de la Resurrección de Esmirna, fue detenido junto a su esposa, Norine Brunson, el 7 de octubre de 2016.

La Fiscalía de Turquía pide para el clérigo 35 años de cárcel por «asociación con banda terrorista».

El pastor fue acusado de lazos con la cofradía del predicador islamista Fethullah Gülen, exiliado en EEUU, a la que el Gobierno turco define como terrorista y achaca el fallido golpe de Estado de 2016.

Además, el misionero ha sido acusado de vínculos con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla secesionista kurda en Turquía.