Inauguran centro de acopio y producción de semillas y alimentos andinos en Cañar

En los últimos años, la alimentación a base de granos andinos saludables, va tomando importancia en la cocina de la población, que en la búsqueda que mejorar la calidad de vida, se vuelca cada vez a consumir los productos alimenticios que se cultivan, para aportar con la salud y los nutrientes que el cuerpo necesitan. Generalmente estos nutrientes se consiguen del chocho, la quinua y el amaranto.

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Tayta Nicolás Pichisaca, uno de los primeros líderes cañaris, que dio vida a la Mushuk Yuyay, recibe un reconocimiento.

Los socios de la organización Mushuk Yuyay, inauguraron esta obra, con el aporte de la Prefectura del Cañar, Ministerio de Agricultura, Instituto de Economía Popular y Solidaria y más instituciones.

La comunidad de San Rafael del cantón Cañar, desde hace más de 20 años, viene desarrollando técnicas para la generación de alimentos de calidad y con ello el aporte a los productores mediante préstamos y la capacitación en el manejo de la semilla, generalmente compuesta por granos andinos, va alcanzando importantes resultados en el mercado local y extendiéndose al mercado regional y nacional.

Es por ello que en esta comunidad, el viernes 13 de julio, los socios de la organización Mushuk Yuyay, inauguraron un nuevo centro de acopio y producción de semillas y alimentos andinos nutricionales Mushuk Yuyay (Nuevo pensamiento), esto se hace realidad con el aporte de la Prefectura del Cañar, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Instituto de Economía Popular y Solidaria y más instituciones que se unieron para apoyar a la asociación y cooperativa manejada por profesionales kichwas cañaris.

El evento cultural como es tradición en la cultura Kichwa, inició con un ritual de purificación, para lo cual en medio de la tarima y los asistentes, en el patio de tierra se levantó un altar conformado por una chacana o cruz del sur formada con granos de maíz, frutas y elementos sagrados que usa el yachak tayta Rosalino Guamán, en donde en su ritual puso de manifiesto los 4 elementos vitales desde la cosmovisión andina, como la tierra, el fuego, el agua y el aire.

Nicolas Pichisaca, uno de los primeros dirigentes y promotor del nacimiento de la organización Mushuk Yuyay, fue el encargado de narrar la historia de su creación y la apertura de una cooperativa de ahorro y crédito para sostener el proyecto inicial.

En esta ocasión, la construcción de la amplia infraestructura, se hace con el esfuerzo mancomunado entre la Asociación organizacional de la Mushuk Yuyay y las instituciones públicas antes mencionadas, a las que también se une la Conagopare, el Municipio de Cañar y personas que han aportado para que este proyecto se plasme. Es así que este centro de acopio y procesamiento, se equipa con maquinaria que se recibe desde el 2010.

Nicolás Pichisaca, rememora que antes se trabajaba con un molino de fabricación nacional, después con un molino importado con el aporte del FEP y la embajada británica, “posteriormente con la comunidad Andina de Naciones, logramos incorporar un proyecto, a través de un concurso logramos ganar la convocatoria, no fue fácil, pero logramos conseguir una trilladora para procesar granos andinos y una escarificadora, financiada por el Gobierno Provincial, que también nos ha dado dos molinos más”, dice tayta Líder.
Posteriormente, con las fundaciones “Manos Unidas y Misión América de España, se logra el reequipamiento del centro de acopio y proceso de granos con más molinos, seleccionadora, zaranda, y queda pendiente equiparse con otro molino para procesar alimentos como la cebada con la máchica.

Pichisaca manifiesta que la meta es procesar alimentos que vayan acorde a la salud de ser humano, manifiesta que por ejemplo la máchica contiene gluten, mientras que la quinoa, el chocho y el amaranto no contienen gluten, por ello son alimentos específicamente recomendados para diabéticos.
Por lo tanto, el centro de acopio está equipado con hornos para procesar cada grano con calidad y eso se oferta en cada nicho de mercado existente.

La inversión total de este nuevo centro asciende a 400 mil dólares, que provienen del aporte de varias instituciones.

Ubicación

El nuevo centro de acopio y proceso de granos, está ubicado a un kilómetro de distancia aproximadamente del actual local. Tiene una dimensión de 20×30 metros cuadrados, ahí funcionan las áreas de acopio, post cosecha, selección, procesamiento, ensilaje y comercialización. Dado el incremento de producción, la infraestructura era muy reducida y no se unía con las normas del ARCSA y de calidad, para ello las normas exigen que haya higiene, por ello que en el nuevo centro se dispone de todos estos servicios, con baños y lavabos. En este lugar trabajan 12 personas.

Se firmó un convenio dentro del plan estratégico de la cooperativa, el 80% de los socios ahorristas y creditistas, solicitan crédito con asistencia técnica, por ello la Cooperativa de ahorro y crédito Mushuk Yuyay es diferente, no sólo en dar y recibir el dinero, sino en rentabilizar la agricultura familiar, es decir siembren quinoa, cebada, granos, etc., críen cuyes, y con esa producción que paguen sus créditos, hacia ese lado se enfoca el trabajo con la cooperativa y la Asociación.

Historia

En mayo de 1979 se seleccionó a “runas cañaris”, Nicolás Pichisaca y Juan Solano (fallecido), para que recorran la sierra norte del país, conociendo los procesos de cultivo, ellos salieron de un grupo de estudiantes graduados como agrónomos en el institutito fisco misional San José de Calasanz. Mientras pasaba los años, en el INIAP ubicado en Chuquipata, los capacitaron para que puedan trabajar en investigación y de ahí salió todo el conocimiento y más las experiencias que hoy se aplican al cultivo, para brindar granos de calidad.

En 1985 regresaron de Cochabamba Bolivia los dos técnicos oriundos de San Rafael, para dedicarse a producir la tierra con los conocimientos que habían adquirido en los cursos que recibieron en ese país. En el año 1994, se constituyó la Asociación de Productores Artesanales de Semillas Mushuk Yuyay, enfocado a la producción de semillas como la matriz fértil de la Pachamama, para salir al mercado con un producto de calidad y en el año 1996 nace la cooperativa, con la necesidad de fomentar una caja de ahorro, y en 2005 se legalizaron como cooperativa, la cual ya es jurídica.

“Nosotros nacemos como asociación Mushuk Yuyay, enfocada a la producción de semillas como papa, arveja, cebada, trigo, hoy se incorpora quinua, chocho y amaranto, luego de dos años de trabajo vimos el problema de los créditos en los bancos y decidimos crear nuestra propia cooperativa con 15 personas” asegura, Nicolás Pichisaca, que también se desempeña como técnico de producción de semillas.

Nicolás Pichisaca, explica que el INIAP mediante capacitación sobre el mejoramiento de las semillas, fue el pilar fundamental para el crecimiento de la asociación y la financiera, además ha tenido la oportunidad de visitar otros países andinos, europeos y norteamericanos, compartiendo conocimientos en producción de semillas, “y de ahí creamos la cultura de ahorro y crédito, nos orientó en finanzas el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio”.

Es así, que poco a poco hasta el día de hoy, esta Asociación indígena ha ido alcanzando grandes metas en base a la calidad y mejoramiento de las semillas. Hoy son los pioneros en el Cañar y el Austro, en manejar esta forma organizativa de productores para servir a la colectividad con alimentación de calidad.
Hoy se maneja también una cultura de ahorro y crédito con el aporte de semillas.

Antonio Morocho, presidente de la Asociación Mushuk Yuayay, informó que este organismo, en sus inicios arrancó el trabajo con la cadena de valor, granos seco y con el tiempo se han ido incrementando nuevos servicios. La importancia que se ha dado a la producción y acopio de semillas, tiene resultados en la entrega de alimentos saludables y a bajo costo a la colectividad.

Dato

Como parte de la celebración, las warmikuna (mujeres) de la asociación Mushuk Yuyay, ofrecieron la degustación de platos preparados con alimentos que ellos producen.
Se pudo saborear la preparación de quinua, trigo y cebada, papas, cuy, habas y maíz. Además, como una forma solidaria y reciproca con los visitantes, ofrecieron la deliciosa chicha de jora y quinua, bebida sagrada de los cañaris y pueblos andinos.

Por : Martha Calle Padilla