Deporte favorito

Eduardo Sánchez Sánchez

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El primer deporte parecido al fútbol se remonta a más de dos milenios, en China durante la dinastía “Han”, como una disciplina de entrenamiento militar con el concurso de apuestas importantes. El Japón medieval adoptó con más técnica que fuerza a un deporte llamado Kemari. Simultáneamente en las islas Británicas y Francia se practicó un deporte turbulento que llegó a ser prohibido en el siglo XIV. Más tarde se amenazó con la excomunión y una multa equivalente a la paga de 100 días a quienes practicarán este insano deporte. Ya en el siglo XVI, surge en Italia el Calcio Fiorentino, con equipos formados por 27 jugadores, tenía 8 árbitros y lo impulsó Mussolini como cultura del país.
El fútbol moderno se inicia en el siglo XIX con normas fundamentadas en la Universidad de Cambridge desde el siglo XVI, surgiendo así la Asociación de fútbol soccer con solo el empleo de los pies y el fútbol o rugby que permite el uso de las manos. Más tarde se popularizó y el deporte, se cobra por las entradas a los estadios y se pagó a los deportistas, surgiendo la profesionalización con la primera liga de la historia.
En suelos mesoamericanos prehispánicos, se jugó desde 1400 a.C un deporte de pelota de caucho, con el nombre tlachtli, que con ciertas variantes existe una versión moderna llamada “ulama” en Guatemala y México
El balompié más conocido como fútbol, atrapó las imágenes desde Rusia 2018 a 3.200 millones de televidentes en el globo terráqueo, frenando actividades y cautivando a los seguidores de la número cinco desde los 12 estadios preparados para el magno evento deportivo dirigido por la ONG “Federación Internacional de Futbol Asociado” (FIFA), de un poder gigantesco, que ha caído en procesos de corrupción como se estila en la política de muchos países, del cual no escapa el nuestro. Asignó para premios la cifra de 791 millones de dólares y el equipo campeón recibirá 38 millones. Ésta se nutre como industria del entretenimiento con el apoyo de la tecnología de las redes sociales, en los estadios funcionaron 36 cámaras y entre 40 a 45 mil celulares enviando información a través de la gran red a los más apartados lugares de la aldea global.
La inversión realizada para este campeonato mundial, representó sólo el 1% de PIB ruso, y lo hizo durante cuatro años previos al acontecimiento. La FIFA asignó 791 millones de dólares como premios y en derechos de TV obtuvo 182 millones.
Los países organizadores hacen una renovación estratégica gigante con la construcción de aeropuertos, carreteros, estadios, hoteles y turismo, publicidad e integración del país a la geopolítica mundial, como acaba de ocurrir con Rusia, hoy gran destino turístico y comercial después de la Perestroika como reforma económica y política de la URSS, iniciado por Gorbachov.
En estos eventos surgen nuevas figuras, suben las cotizaciones de los destacados, se negocian transferencias por cifras tan escandalosas como con el jugador brasileño Neymar, por quien el Paris Saint Germain está dispuesto a pagar una cláusula de rescisión de 222 millones de euros, resultando ser el fichaje más caro de la historia del fútbol. Felicitaciones al Campeón FRANCIA y a la organización de Rusia. Viene Catar 2022. (O)