Misión internacional prepara informe sobre su observación en Quimsacocha y Río Blanco

Es la primera misión en verificación, apoyada por la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y la Nutrición.

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Integrantes de la misión y comuneros acompañantes de visita en la zona de Quimsacocha.(Cortesía))

Durante el fin de semana, más de 15 delegados, integrantes de la Misión Internacional de Verificación “Territorios en Resistencia”, cumplieron un amplia agenda visitando las zonas de Quimsacocha y Río Blanco, donde se emplazan los proyectos mineros Loma Larga, en la parroquia Victoria del Portete, cantón Cuenca, a cargo de las empresas mineras INV Minerales Ecuador S.A. (canadiense), y Río Blanco, en la parroquia Molleturo, cantón Cuenca, a cargo de la empresa Ecuagoldmining South América S.A. (china), respectivamente.

Fueron comunidades del área aledaña a las dos concesiones mineras, las que recibieron a la Misión Internacional de Verificación ‘Territorios en Resistencia’; misma que vino a Ecuador luego de cumplir su labor similar de campo en Colombia, a las comunidades de la Asociación de Parceleros Desplazados del Corcovado (APADECOR).

La visita fue coordinada por la organización Food International Action Network (FIAN). En Ecuador arribó la comitiva a las localidades Quimsacocha y Río Blanco; esta es la primera Misión Internacional de Verificación apoyada por la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y la Nutrición (RMDA), la primera en Sudamérica y la tercera a nivel mundial, dieron a conocer los activistas.

Recorrido

Los habitantes de las comunidades que se sienten “perjudicadas” por proyectos mineros alrededor del páramo de Quimsacocha, realizaron un recorrido hacia el área de exploración avanzada de la empresa INV Minerales Ecuador S.A.; luego del recorrido los miembros de la misión compartieron experiencias y escucharon testimonios de las comunidades y juntas de agua que se sienten amenazadas por la presencia minera en su territorio; situación similar se replicó en la zona de Río Blanco, en la parroquia Molleturo.

Entre los visitantes están: Esperanza Moreno de Mining Watch-Canadá; Jingjing Zhan, abogada ambientalista y de Derechos Humanos de China, Adriana Tovar de FIAN-Suecia, Paola Romero y Claudia Vaca de FIAN-Colombia, Maddale Maccuci delegada de Derechos Humanos de la Unión Europea, Blanca Chancoso vicepresidenta de Ecuadunari-Ecuador, Rosa Jerez de la CAOI, Miltón Yulán de la Junta Directiva FIAN Internacional, entre otros.

Protección

Se prevé que esta coalición de organizaciones, mediante la misión, apelen a mecanismos de protección para las comunidades ante una posible violación a los Derechos Humanos, a través de la elaboración de un informe de verificación que devele los principales hallazgos de la investigación. El objetivo de la misión es recoger información de las comunidades y autoridades locales que permitan verificar la situación sobre los riesgos, amenazas, y violaciones al derecho humano de la alimentación y nutrición adecuada, estado de salud, acceso al agua, criminalización y persecución a defensores de derechos humanos.

DETALLES

-Georgina Gutama, de 70 años, recordó que se mantiene en la lucha desde 1989 y que las protestas se fortalecieron en el 2004. “No no vamos a desmayar. Pido que las autoridades acoger nuestro pedido, no queremos minería y queremos paz”.

-El molleturense José Puin, quien acompañó a los visitantes el fin de semana a Río Blanco, y a la estuvo con el Defensor del Pueblo en esta zona, denunció que los sellos de clausura colocados en construcciones por el Municipio, han sido rotos.

LA ENTREVISTA

Esperanza Moreno

Elaboración de
material investigativo

Soy Esperanza Moreno, vengo de Canadá y represento en esta misión, a una organización llamada Mining Watch-Canadá, que monitorea y documenta las prácticas de compañías mineras en países donde hay proyectos mineros candienses.

Nuestra labor es documentar, buscar información y datos con las comunidades. Esa información la utilizamos en Canadá para hacer campañas con el pueblo sobre lo que está ocurriendo, sobre los comportamientos de las compañías mineras de nuestro país en otros países y promovemos leyes para que se ejerza un mayor control y estas compañías rindan cuentas.

¿Cuál ha sido la experiencia en Azuay?

En el proyecto Loma Larga, hay una compañía canadiense, INV Metals, y antes estuvo a cargo de la canadiense, I Am Gold. Nos reunimos con la comunidad, por ahora está en exploración y aún así ya sienten lo que viene; temen que las fuentes de agua sean contaminadas, vimos un riachuelo que baja y forma un río, y ese es vital para ellos, por eso no quieren que saquen el oro. Para nosotros es clave apoyar para que este proyecto no pase a la etapa de explotación.

¿Cuál es el proceso, que pasa con esta información que recogen?

Producimos documentos de alertas de investigación que los circulamos, y levantamos material sobre efectos potenciales contra el medio ambiente; esos los utilizan las comunidades y los grupos que las apoyan, para argumentar su lucha. En Canadá es una fuerte presión para que se sepa lo que acá están haciendo las empresas, hay un alto porcentaje de canadienses que ven que es injusto que estás compañías estén violando derechos humanos o cometiendo abusos en estos países.

¿Qué sabe de la minería en Canadá?, acá se dice que es un ejemplo.

Canadá basa su economía en la extracción, minería y petróleo. Ese modelo lo está exportando pero no es positivo, allá acompañamos a comunidades indígenas opuestas a la minería. Es un estilo de minería que aporta más daños que beneficios, no es ejemplo.

¿Qué consecuencias hay en Canadá, se dice que la minería industrializada no tiene mayor impacto?

Es un discurso de las compañías para tranquilizar a las comunidades, dicen que todo tendrá una solución técnica, que se va a poder limpiar el agua y descontaminar las tierras agrícolas; la experiencia demuestra que no, hay desastres en Canadá. Si hay soluciones será a tan largo plazo, que se van a sacrificar generaciones.

¿Qué pasa en los lugares donde se ha hecho minería en Canadá?

Es una imagen desastroza, hemos visitado en Canadá y otros países, y ya lo vimos ya en Río Blanco, empezando con la infraestructura mismas de la mina, nunca volverá a ser el mismo paisaje, su verdor, el bosque. Quedan excavaciones, material tóxico que ha sido sacado o que ha sido introducido.

¿Cómo ve a Quimsacocha en unos 6 años?

Lo ideal es que los pueblos sean escuchados, que no interpretemos esta resistencia como un antidesarrollo, al contrario, les debemos a las comunidades, esta capacidad de haber protegido.