Empleo

Ana Abad R.

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En los semáforos de las principales calles y avenidas de la Ciudad, llueva o haga sol, en la mañana, a medio día, en la tarde o en la noche, cada uno de los siete días de la semana se encuentran jóvenes –hombres y mujeres– en el intento de hacer eterno los cortos setenta o noventa segundos de la luz roja para en medio del rítmico movimiento de aros, banderines o pelotas de colores, espadas que resuenan en los adoquines o en el asfalto mostrarnos su impresionante agilidad y habilidad a cambio de unas pocas monedas que apenas alcanzan para completar sus comidas diarias.

Si a esto sumamos a los vendedores ambulantes que recorren las largas colas de vehículos ofreciendo dulces, discos, frutas, jugos, accesorios de vehículos, así como a los limpiadores de parabrisas y a quienes suben a los buses de transporte público para vender sus productos, sin olvidarnos de las decenas de albañiles y obreros de San Francisco la situación se vuelve aún más preocupante. Aunque los analistas aseguren que existe señales de recuperación económica debido al endeudamiento público y a la reducción de barreras y tasas arancelarias, ésta es la difícil situación de miles y miles de familias ecuatorianas que saben, en carne propia, –más allá de encuestas y análisis económicos– cuán lejos están las promesas electorales de Lenín Moreno. (O)