Textos botados

Luis Ochoa Maldonado

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No dejamos de sorprendernos negativamente cada semana con noticias que ofenden a la inteligencia sensible, tal cuando se difunden imágenes en donde se encuentran en los basureros textos escolares jamás usados en San Antonio de Ibarra, que correspondían a los que el estado reparte a los niños/as de los establecimientos públicos, con los recursos sagrados nacionales por su alta misión de instrumentos vitales de la educación, que fueron desechados de una manera ruin perjudicando a los educandos entre los años 2010 al 2014, los mismos permanecían embodegados en una institución educativa del sector sin beneficio.

Ya dirán que siempre ha sido así los encasillados en la filosofía del manejo abusivo y prepotente del régimen anterior o que la culpa es del imperio, cuando más importó la propaganda de sus obras inconclusas con sobreprecio y pesimamente gestionadas, como el caso de la repartición de textos que fuera difundido de una manera fastidiosa en sabatinas, y/o cadenas que interrumpían los programas de alta sintonía. Mientras en países en donde la educación es trascendente se aprovecha para propender el cuidado de los textos como un valor sustancial de responsabilidad comunitaria, en donde se aprende a manejar con respeto lógico a los libros que se ha recibido pensando que otro niño también tiene que beneficiarse de los mismos que serán devueltos al final del año escolar, demostrando valores de solidaridad y compromiso, que desde pequeños valoran y les sirve en la vida real, para evitar al desperdicio, todo lo contrario con lo sucedido en este absurdo episodio.

No debemos jamás perder la capacidad de indignarnos ante tanta negligencia, que dice del convencionalismo mezquino instaurado como administración en educación, sin responsabilidad social con la patria, o si no como entender semejante exabrupto encontrado y hecho público, sino iniciando las investigaciones para dar con los responsables de tamaña metedura de pata. Arduo trabajo para la contraloría general y la justicia esperamos independiente, mientras tanto este baldón vergonzoso debe quedar en la memoria colectiva, para exigir transparencia en los manejos estatales, cuando en la rendición de cuentas de las entidades educativas se soliciten datos objetivos del servicio, con veedores autónomos de parte de los favorecidos para estimar lo realmente avanzado, como decir cuántos libros recibieron en las bodegas institucionales y cuantos se repartió a los niños/as, tarea que debe corresponder a los padres de familia para erradicar a la indolencia indecorosa. (O)