Se le vino…

Simón Valdivieso Vintimilla

309

Se le vino la noche, dice la abuela de la casa, cuando le contamos al oído que la Fiscalía General del Estado ha solicitado audiencia para vincular a ese ser humano que se esconde en un ático en el Viejo Continente e insulta a diestra y siniestra a Raymundo y todo el mundo.
Y es que esa expresión con sabor a sabiduría popular nos enseña que al ex inquilino de Carondelet se le vienen problemas, porque el enjuiciamiento penal que se hará en los próximos días, no es cosa de chiste, sonríe la impertinente abuela de la casa. Y es que una cosa es con guitarra y otra con violín, comenta.

Y todo se le viene encima desde hace rato. Nos viene a la mente el vergonzoso retorno del ausente, que pensando ser recibido por las multitudes de obligados empleados públicos y masas sanducheras asalariadas de mítines y sabatinas de antaño, fue recibido a huevazos. Entonces se percató que ya no es lo mismo. Ya no hay el presidente totalitario, confrontador e insultador con el que convivimos por una década. Hoy soplan vientos frescos de libertad.

Y claro para lo que comentamos o pretendemos hacerlo en la columna, la sabiduría popular es exquisita y generosa, aunque mordaz, pero no ofensiva. Un viejo proverbio dice: el comer y el rascar, todo es empezar; sentencia que destaca la característica de estas acciones propias del ser humano. En ambos casos -comer y rascarse- todo es cuestión de empezar; una vez iniciada la acción, no se puede detener. La conseja popular es aplicable en los casos en que se produce cualquier clase de exceso, y por supuesto que le cae como anillo al dedo al que sabemos.
Y es que la investigación fiscal ha dado resultados. No es persecución política ni cuentas por cobrar. Por el momento hay evidencia suficiente de la orden dada por nuestro ABC (Avezado, bocón y camorrista) que sintió lo que se le venía y por eso prefirió irse para no dar la cara y desde la distancia seguir lastimando al pueblo ecuatoriano con sus desaciertos y su lenguaje, haciendo honor a esa otra sentencia de raigambre popular que dice, que la lengua es el miembro más rebelde del organismo y el más difícil de controlar.

Está más ensuciado que palo de gallinero, sonríe la abuela de la casa, puesto que ella nos recuerda que el que siembra vientos cosecha tempestades, en plena alusión a que las malas acciones y los odios suscitados tienen funestas consecuencias. El que a cuchillo mata a cuchillo muere, insiste. En buen romance está recibiendo un pago con la misma moneda.
Ay, la noche se le vino encima en ese proceso penal. Pero entendemos que a otros también, puesto que hay mucha tela en qué cortar, solo es cuestión de tiempo y objetividad en la investigación. Y que no nos vengan con aquello que del árbol caído todo el mundo hace leña, inquiere la abuela de la casa, pues nos echa en cara que el zorro pierde el pelo pero no las mañas, pues esa frase explica que, por más que este animal pierda su pelaje, sus costumbres y mañas permanecerán inalterables. Y lo propio sucede con el hombre, es decir con el innombrable “Desquiciado del Ático”, que sigue haciendo roncha a su estilo sin que le pese algo el desprecio de millones de ecuatorianos.
Y es que la vaca no se acuerda cuando fue ternera, cuenta la abuela de la casa, puesto que al “Primer cadáver político del siglo 21” se le olvidó todos sus excesos como gobernante. Si te metiste a jugar naipe, chupa carta, concluye. (O)