Barojo recrea narración oral patrimonial

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iotr Zalamea, director de Barojo, hará de San Antonio en esta propuesta que se presenta esta noche. Cortesía

Las dinamias del grupo Barojo para proponer teatro son diversas. Esta es la era donde a más de presentarse en las salas, los actores desafían a espacios patrimoniales y llegan allá con las historias, dramaturgias que surgen de la investigación en la historia, las leyendas con esa riqueza de la tradición oral de la ciudad.

Piotr Zalamea señala que toda esta transformación forma parte de la segunda temporada de Cuenca en Cuentos, y dentro de estas innovaciones está la presentación que esta tarde, desde las 17:00, se hará en el Museo de Las Conceptas, bajo el título “El Museo celebra a San Antonio”, una visita teatralizada, en la cual, cuatro personajes se apoderan de las salas y cuentan historias y más historias.

El ingreso a las visitas teatralizadas cuesta siete dólares. Lo llamativo es que el Museo de Arte Religioso se presta, o es uno de los adecuados, para un género de narración oral patrimonial, en el cual ha ingresado Barojo, para a través de esta técnica conocer, aprender, imaginar, rebobinar el tiempo.

El trabajo implica investigar a fondo el espacio, su historia y su presencia como patrimonio. Así mismo encarnar a los personajes exige no apoderarse de la voz histórica, sino intercambiar con los asistentes ideas, datos, curiosidades. Piotr sabe que la agilidad mental del actor es indispensable, porque el público no solo es receptor, es un conocedor, dueño de saberes y experiencias, por lo tanto, deben estar atentos.

La ficción y la realidad se conjugan y se cuentan juntas en lugares donde, según cuenta la historia, sucedieron. Un claro ejemplo de eso es la leyenda del “Espadachín Zavala”, eterno enamorado de Jacinta Sánchez, mujer que entró al monasterio para enmendar sus errores de juventud, alejarse de Zavala.

Ese espadachín y la Jacinta no pueden faltar en esta narración, como tampoco la Cusinga y el médico francés Seniergues, sus voces como que se reencarnan en los actores para contar la verdad de algo que trasciende los siglos. Este relato se combinará con otros como “La leyenda del agua de pítimas”, por qué su nombre, su preparación, todo ambientado con los elementos expositivos que son parte del museo.

Todo esto y más se junta con el día de San Antonio –de allí el nombre de la obra_ como un homenaje a este santo que celebra su día clásico el 13 de junio. (BSG)-(I).