Súbditos vasallos

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En una democracia las personas que forman parte del Estado se denominan ciudadanos; en las monarquías súbditos y en el feudalismo vasallos. Se trata de la forma de relación con la mayor autoridad en la que tiene mucho que ver la actitud de los gobernantes y el nivel de los gobernados. La democracia se fundamenta en la igualdad de los ciudadanos ante la ley que debe ponerse manifiesto en las relaciones reales. Lamentablemente, en países democráticos se han dado y dan caso de jefes de Estado, cuya condición está legitimada por la delegación popular, que al ejercer sus funciones se consideran depositarios de todos los poderes como en las monarquías y, lamentablemente, de colaboradores con mentalidad de súbditos cuyo “mérito” mayor es la sumisión.

Lo que era conocido y rechazado por algunos sectores en el gobierno anterior, está saliendo a la luz en el actual al haberse constituido un consejo de participación ciudadana transitorio con personas con mentalidad democrática y nobleza de espíritu que está actuando para que los “súbditos” del anterior gobierno respondan por sus gestiones en las que, más que el sistema jurídico, contaba la obediencia al “señor feudal”. No se trata de decisiones unilaterales, sino de un serio estudio de las denuncias para constatar sus reales fundamentos. El cese de las funciones es la primera medida para evitar que sigan en sus cargos en condición de jueces y partes, superando la campante corrupción al intervenir en el poder judicial.

Cuando se escriba una antología del absurdo, ocupará sitial importante la primera reacción de los integrantes del Consejo de la Judicatura, al rechazar los términos dirigidos a ellos por los integrantes de este cuerpo colegiado. En la década del anterior gobernante, el razonamiento estaba excluido en el lenguaje del manda más y la única forma de comunicación era el insulto a aquellos que “osaban” manifestar su desacuerdo con sus gestiones para encubrir el autoritarismo que superaba el principio de la división de poderes. Sus súbditos y vasallos, se “indignan” por los términos usados por el consejo de participación ciudadana, que difiere notablemente de la grosería de su anterior monarca para el que la impunidad era privilegio de sus vasallos.