División de poderes

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El abuso del poder es un serio peligro del ejercicio del gobierno, sobre todo si se trata de una sola persona que todo lo controla. La democracia se planteó como alternativa a las monarquías absolutas y la elaboración de leyes por parte de personas diferentes al monarca, fue un importante paso en este largo proceso. Al dividir los poderes en los tradicionales: ejecutivo, legislativo y judicial, se pretende evitar los abusos, siendo indispensable que cada uno de ellos tenga autonomía suficiente para evitar presiones e interferencia de los otros, sobre todo del ejecutivo encargado de la administración del Estado. Además de la procedencia autónoma de leyes, la administración de justicia debe funcionar con absoluta independencia.

Los jefes de Estado, para que la democracia funciona adecuadamente, deben estar convencidos del sistema y las dictaduras que se han dado en América Latina se han caracterizado porque sus ejecutores han manifestado que están vigentes las leyes y la constitución en lo que no se oponga a los intereses del gobierno. Aunque no sean dictadores formales, ha habido presidentes que, con alma absolutista que han ejercido el poder buscando mediante medios disfrazados que el legislativo y judicial dependan de él. La democracia es un sistema cuya teoría es convincente, pero siendo personas las que manejan el poder, se requiere que sus espíritus estén liberados de tendencias dictatoriales al margen de egolatrías y mesianismos.

Venezuela es un grotesco ejemplo de este disfraz y, recurriendo al mismo estilo de los gestores del socialismo del siglo XXI: el insulto en lugar del razonamiento, han deformado las democracias. Nuestro país en el gobierno anterior seguía ese camino. Para que realmente funciones una democracia es necesario que los integrantes de los otros poderes tengan entereza de espíritu y madurez para evitar presiones. La mayoría del poder legislativo, integrada por sumisos(as) renunciaron vergonzosamente a la función de fiscalizar y se limitaban a aprobar leyes que llegaban desde el ejecutivo. Ha habido casos de integrantes del poder judicial que aceptaron ser manipulados. Parece que las cosas han cambiado y que realmente vivimos una democracia.