El septenario

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El poder e importancia de la Iglesia Católica durante la colonia ha hecho que el calendario litúrgico tenga especial importancia a lo largo del año en nuestro país. Hay celebraciones como las Navidades y la Semana Santa que se dan en todas partes, hay otras que tienen lugar en determinados lugares por una serie de factores, sobre todo la tradición. Es el caso del Corpus Christi que se fundamenta en la eucaristía que mediante rituales transforman el pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo. La administración eclesiástica de la Colonia incentivó esta celebración, en buena medida por la coincidencia temporal con el Inti Raimi, una de las fiestas más importantes en el incario, con la idea de aprovechar esa convocatoria para el catolicismo.

En las celebraciones religiosas se dan manifestaciones que, al margen de los rituales, ponen de manifiesta el espíritu festivo popular mediante una serie de mecanismos que parten de la identidad local. En el caso del Corpus es famosa la celebración mediante danzantes en Pujilí y en nuestra ciudad que se prolonga por siete días en el denominado septenario. Dos elementos se destacan en el corpus de nuestra ciudad: los fuegos artificiales y los dulces. En el primer caso, este tipo de pirotecnia se caracteriza por el acceso que tienen para su disfrute todas las personas, ya que no se realizan en espacios cerrados y la iluminación del cielo puede mirarse desde cualquier lugar sin ningún tipo de restricción.

La gastronomía está siempre presente en las fiestas y en este caso se manifiesta en los dulces hechos directamente por personas en sus casas. Por excelentes que sean, este tipo de comida degustable importada desde el extranjero no tiene cabida en el septenario. Estas fiestas son uno de los más llamativos y fuertes indicadores de nuestra identidad en cuanto son diferentes a las de otras ciudades y regiones. Son seguras y sanas ya que no hay riesgos y sobre todo accesibles a todos sin limitaciones de edad o condición social. El hecho de que tenga lugar en espacios públicos y abiertos testimonia que está destinada al goce de todos los que viven en Cuenca. Es satisfactorio que, con los cambios del caso, se mantenga.