Las otras prioridades

Andrés F. Ugalde Vázquez

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Sí, han sido años intensos para nuestra ciudad. Años marcados por varias administraciones municipales, durante las cuales hemos visto a Cuenca hundirse y levantarse mientras transitábamos el escabroso camino de los proyectos de infraestructura para los cuales, evidentemente, no estábamos preparados. Y no. No es mi intención que estas palabras suenen a una crítica antojadiza a ésta u otras administraciones. Les aseguro que de esto tendremos bastantes cuando empiece la campaña política. Más por el contrario, lo que pretendo es hacer un paréntesis para evaluar nuestras prioridades a largo plazo como sociedad.

Claro, difícil será negar que las obras de construcción expedita tienen su encanto. A todos nos cae en gracia inaugurar un parque. Una nueva avenida con aceras y parterres llenos de árboles. Y no se diga ese simpático artefacto que (ajeno al debate sobre su utilidad y tarifa) recién comienza a correr sobre esas rieles que reclamaron desmantelar la ciudad y armarla de nuevo. Obras vistosas y ciertamente necesarias. Y sin embargo, no podemos negar tampoco, que llevamos algo más de treinta años enfocándonos en estas obras de infraestructura inmediata, descuidando aquellas otras que deberían ser nuestras verdaderas prioridades.

Y estas prioridades hablan de cómo estamos creando riqueza como comunidad. De cuáles son las propuestas que tenemos para nuestros obreros. Para nuestros pequeños empresarios. Para nuestros grandes grupos corporativos que, hace rato, vienen ubicándose entre los mejores y más eficientes del Ecuador. Y para lograrlo creo que necesitamos empezar soñar la ciudad que queremos hacia el futuro. Y esto implica rescatar lo previsto en el artículo 54 del COOTAD y empezar a hablar de empleo. De producción. De capital semilla. Del enorme y desconocido potencial que se esconde detrás de la economía popular y solidaria. De la necesidad de dejar de enfrentar a la empresa y empezar a cogobernar con aquellos llamados a crear riqueza. De la necesidad de establecer un ordenamiento territorial capaz de gestionar el suelo industrial, la frontera agrícola y los recursos con los cuales le daremos cabida al genio de la industria que, en esta ciudad sobre todo, avanza con las alas abiertas hacia el progreso.

Sí. Es tarea de esta nueva generación el imaginar el futuro de esta ciudad que viene siendo la única del Ecuador en la cual la industria se impone al comercio. Esta ciudad excepcional que ha sabido combinar turismo, ambiente e industria. Esta que aun siendo la primera ciudad en manufactura per cápita del país, ha sabido también ser reserva ambiental y patrimonio cultural de la humanidad. Esta ciudad que, maravillosa como es, todavía carece de una política clara como ente territorial. Una política que nos diga hacia dónde dirigir el enorme potencial industrial y la manera cómo hemos de combinarlo con el potente sector ganadero y agropecuario de nuestras zonas rurales.
Y necesitamos comprender que no tiene ningún sentido seguir hablándole a la ciudad de parques y bordillos si olvidamos hablarles de su futuro a nuestros jóvenes. Si olvidamos hablarles a nuestros emprendedores de las herramientas con las cuales concretaremos sus proyectos. Si olvidamos que no es el cemento, sino las ideas convertidas en realidades, la materia prima con la que se construye el porvenir… (O)