El Ferrocarril que desapareció, con el silencio de los pueblos del Austro

El ferrocarril del Ecuador, hace varias décadas atrás, fue una de las mayores soluciones al trasporte y con ello se abrió una gran oportunidad para la dinamización económica de los pueblos.

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El 16 de mayo se cumplió 144 años desde que la primera locomotora recorrió por primera vez el Ecuador, cuya llegada trajo grandes avances para los pueblos escondidos en la serranía y en la costa. El Tambo y Azogues en el Cañar fueron parte de este proyecto.

El tren llegó a El Tambo el 24 de mayo de 1930. El 10 de agosto de 1945 el tren llegó a Biblián el 16 de mayo de 1948, se inauguró el puente Cevallos y el 24 de mayo del mismo año, con gran fiesta la población cañerense recibió al tren en Azogues, para finalmente el 6 de marzo de 1965, arribó la primera locomotora a Cuenca y se inauguró oficialmente la línea Sibambe-Cuenca.

El ferrocarril del Ecuador, hace varias décadas atrás, fue una de las mayores soluciones al trasporte y con ello se abrió una gran oportunidad para la dinamización económica de los pueblos, basada en el comercio y el intercambio de productos de la costa y sierra, especialmente.
En la provincia del Cañar, en los cantones El Tambo, Cañar, Biblián y Azogues, el tren generó grandes avances socioeconómicos y unió pueblos.

La construcción de la autopista Cuenca- Azogues y de viviendas, muchas de ellas sobre la línea, sumado a ello el poco interés de autoridades por presentar un plan de recuperación, ha desaparecido en el eterno silencio, lo que hasta los 90s fue un medio de transporte, turismo y comercio.

Quienes recuerdan con pasión y anhelan su regreso “aunque sea para turismo”, son los obreros de las máquinas que trabajaron durante varios años al servicio de los ferrocarriles.

Historia

Libros de Actas Municipales de Azogues de la década de los años 40 del siglo XX, existentes en el centro de documentación de la “Vieja Estación”, cuentan sobre la llegada del ferrocarril a esta ciudad, el encargado de este Centro, el historiador Alfonso Reinoso Gaguancela, nos facilita los datos, fascinantes escritos y fotografías que nos trasladan a otros épocas, además nos aporta con lo que él conoce desde su investigación.

El 17 de junio de 1897, el gobierno firmó un acuerdo sobre la construcción del «Ferrocarril más difícil del mundo» con los contratistas norteamericanos Archer Harman (de Virginia) y Edward Morely. Al fin del año, se constituyó en Nueva Jersey la Guayaquil y Quito Railway Company y comenzó la construcción en el año 1899.

Cuatro mil trabajadores jamaicanos participaron en la construcción del ferrocarril. Pero estos eran cruelmente afectados por la altura, las enfermedades y pestes.

Construcción

En 1861, la Asamblea Constituyente autorizó la conformación de empresas nacionales y extranjeras para la construcción de la línea férrea, que uniría a la Costa con la Sierra ecuatoriana, en el tramo Guayaquil (Durán) hasta Quito (estación de Chimbacalle), por ser considerados sectores de importancia económica para el país. En 1873, en la presidencia de Gabriel García Moreno empieza su construcción. A poco de haberse iniciado y cuando solo cubría la ruta Yaguachi-Milagro, con un total de 91 Km. de vía, se vio interrumpido por la falta de recursos económicos y la muerte de García Moreno.

Este proyecto fue retomado por Eloy Alfaro Delgado. En 1899 contrató a la “compañía de Ferrocarriles de Quito y Guayaquil” de capital norteamericano, para que realizara los estudios y construcción del ferrocarril más difícil del mundo, como lo llamó en ese entonces el ingeniero Norteamericano Sighald Muller, por el gran obstáculo llamado la “Nariz del Diablo” en la provincia de Chimborazo. Tras superar una serie de dificultades en el orden logístico y natural, el tren llegó por primera vez a la ciudad de Alausí en el mes de septiembre de 1902, a Riobamba en julio de 1905 y a Quito el 25 de junio de 1908.

Durante la segunda presidencia de Eloy Alfaro Delgado, el 26 de agosto de 1908 se inició los trabajos de alineación del ferrocarril Huigra-Cuenca, obra que no terminó, pero fue inaugurada por Leonidas Plaza Gutiérrez un 25 de mayo de 1913. El 10 de septiembre de 1915 se inició la construcción del ferrocarril Sibambe-El Tambo-Ingapirca-Azogues-Cuenca. Alfredo Baquerizo Moreno como Presidente de la República, el 21 de febrero de 1917 ordenó que el ferrocarril pase por Chunchi.

El 24 de mayo de 1920, comenzaron los trabajos desde Chunchi hasta Santa Rosa (provincia de Chimborazo). En la presidencia de José Luis Tamayo, el 20 de febrero de 1923, el Banco del Azuay otorgó un préstamo al Estado para la construcción de la vía férrea Santa Rosa-Tipococha y los estudios hasta El Tambo.

El 3 de noviembre de 1924, siendo Presidente de la República Gonzalo Segundo Córdova Rivera, llegó la primera locomotora a Tipococha y el 24 de mayo de 1930, en la administración de Isidro Ayora Cueva, el tren hizo su arribo por primera vez a la estación de El Tambo.

En su segunda presidencia, José María Velasco Ibarra ordenó el 2 de septiembre de 1944, que el Consejo Nacional de Ferrocarriles del Estado se haga cargo de la construcción hasta Azogues. Un año más tarde, el 10 de agosto de 1945, el tren llegó a Biblián y tres años después, el 16 de mayo de 1948, en la Presidencia de Carlos Julio Arosemena Tola, se inauguró el puente Cevallos y el 24 de mayo del mismo año, con gran fiesta la población cañerense recibió al tren en Azogues, para finalmente el 6 de marzo de 1965, estando por tercera ocasión en la Presidencia de la República José María Velasco Ibarra, con el arribo de la primera locomotora a Cuenca, se inauguró oficialmente la línea Sibambe-Cuenca.

Más allá del breve relato de la historia del ferrocarril en el Ecuador, que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX; su boom se registra desde inicios del siglo XX hasta un poco más allá de la segunda mitad del mismo siglo. El ferrocarril tuvo un mayor significado. Aquellos que tuvieron la suerte de viajar en trenes de primera y segunda clase, disfrutando de los hermosos páramos del Chimborazo y el Cañar, de los meandros del Burgay, de los ríos de Cuenca y de las llanuras de la Costa, sabían que su secreto radicaba en el surgimiento de pueblos a lo largo de las durmientes.

Don Arturo Narváez Navas, destacado músico de Azogues dice “con el tiempo nuevamente este progreso que llega desde el tren a Azogues, se ampliaron los negocios en Azogues, se vendían muchas cosas a los señores ferroviarios, a los que manejaban el tren y a los señores motoristas que manejaban los autoferros. Y luego había aquí un despliegue de dinero”.

Muchas expectativas se tejieron entorno a este hecho importante en la vida de la ciudad de Azogues y el cantón El Tambo, en donde por ser la parada del tren, aquí se generaba una importante actividad comercial. “El Tambo cobraba vida, todos los días se vivía un ambiente de feria, había muchas novedades y el dinero circulaba en el comercio, hoy esta ciudad y todas las poblaciones por donde pasaba el tren, están muertas”, expresa doña Rocío Montero, una longeva habitante de las cercanías de El Tambo.

Don Luis Barzallo que laboró por más de 30 años como fogonero y maquinista, el aún recuerda como un 16 de mayo de 1948, llegó por primera vez la locomotora Nº 3 a la estación de Azogues, en su vida de maquinista tiene historias increíbles, que seguramente nos faltaría espacio para contarlas.
El tren lentamente fue desapareciendo. En 1992, el entonces presidente Rodrigo Borja reactivó el tren desde Azogues, incluso él mismo manejó la máquina hasta Cuenca, pero en 1993 el desastre de La Josefina borró el camino y se perdieron los rieles de este medio de transporte, que contribuyó en gran medida al desarrollo del sur del país.

Con el tiempo, la antigua estación del ferrocarril de Azogues, ubicada en el sector de la Playa, cerró y estuvo botada, su estructura estaba casi en ruinas. En el 200 fue rehabilitada por el Municipio para que funcione como museo, archivo y cultura.

La poderosa locomotora que arremetía soberbia por las rieles junto al río Burgay, es ahora una imagen en tono sepia del pasado.
Por Martha Calle Padilla.