Ópera abre perspectiva para elevar canto lírico

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Diego Zamora y su participación en Guayaquil durante la ópera que se produjo en Guayaquil.

Ser parte de la ópera La Bohemia, que días a tras se presentara en Guayaquil, es una de las experiencias profesionales que deja en Diego Zamora , barítono, algunas perspectivas para el desarrollo del canto lírico en la ciudad.

Escrita por Giacomo Puccini, La Bohemia, llegó a Guayaquil después de 70 años, un proyecto completo que contó con la participación de la Orquesta, vestuario, escenografía. Una ópera de grandes proporciones y, para participar en ella, los organizadores realizaron una convocatoria abierta a cantantes líricos, con audiciones a nivel nacional y definir a los cantantes líricos que pusieran en escena esta clásica historia.

La Bohemia” como ópera surge de la novela de Henri Murger, escrita en 1836. El primero y cuarto acto está inspirado en el trabajo literario de Murger y habla de lo que era la vida de los latinoamericanos en Francia, particularmente la vida de Giacomo Puccini, quien vivió en un desván con un grupo de colegas.

Esa historia es una especie de autobiografía, las penurias, la amistad, la juerga esas cosas que suceden cuando se juntan y conviven un pintor, un poeta, un filósofo y un músico, que son características que le dan brillantez a la obra, que fue lanzada a finales del siglo XIX, que no tuvo mucho apogeo en sus inicios; luego de algunos años salió a la luz, y en la actualidad es la cuarta ópera más interpretada a nivel mundial.

En esta historia hay dos personajes que ponen la alegría, y son los bohemios; mientras la parte romántica, del amor, la pone Roseta, y la parte trágica es cosa de Mimi, quien al final muere por tuberculosis, patología que en esa época (siglo XIX) era común.

A Diego Zamora, barítono, le tocó interpretar a Marcello, el pintor, que llevaba el hilo conductor de todos los bohemios y el que les mantenía apacibles y sabía administrar para llevar y soportar las situaciones. (BSG)-(I).