¿Cambio en Cuba?

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En una democracia en la que más de una organización política postula candidatos a los que el voto popular consagra, el cambio de jefe de Estado conlleva modificaciones en el ejercicio del poder, que son más acentuadas si es que triunfó el de la oposición –la diferencia entre los gobiernos de Obama y Trump son una muy clara muestra, pero, aunque triunfe el del mismo partido, puede haber claras innovaciones. En los sistemas totalitarios, el que designa al sucesor es el partido único, lo que lleva a una divergencia en el poder. ¿Quién es el que realmente manda, el Jefe del partido o el presidente?
En el país modelo, la Unión Soviética, con gran frecuencia coincidían las dos dignidades en una misma persona, al igual que en Cuba hasta ahora. El “cambio de mando” de hace unos días lleva a que el anterior presidente continúe como director del partido, es decir comparte el poder con el nuevo jefe de Estado. Lo novedoso está en el cambio de nombre; cuando Fidel Castro desde 1959 primer mandatario de la isla, decidió retirarse por avanzada edad, nombró como sucesor a su hermano, dando lugar al comentario “todo queda en familia” como ocurre en Corea del Norte, con similitudes con las monarquías absolutas en las que la sucesión por herencia estaba plenamente institucionalizada. Miguel Díaz-Canel es el nuevo presidente que no participó directamente en la revolución, ya que buscar a alguien que lo haya hecho, habría consolidado la gerontocracia.
La mayor parte del tiempo, Cuba salió adelante de los problemas económicos con el apoyo –para algunos tutelaje- de países poderosos en este campo como la Unión Soviética y luego Venezuela, ya que el megalómano Chávez soñaba con la unificación de los dos países siendo, por supuesto, él el primer mandatario. En este campo la situación es diferente, de manera que el nuevo presidente tiene la oportunidad de introducir cambios que alivien las dependencias económicas. Algunos los inició Raúl Castro, pero en el punto clave, la superación del conflicto con Estados Unidos, el ultraconservador Trump, se ha alejado de la política de apertura de su antecesor. No cabe hacer predicciones, el tiempo lo dirá, luego de que transcurran algunos años.