Plata o plomo

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La guerra, una de las perversiones de la humanidad, tiene sus reglas como limitación de armamentos, entre otras cosas la proscripción de los químicos, tratamiento adecuado a los prisioneros, caminos para diálogo entre enemigos y llegar a acuerdos. El terrorismo carece de ellos y quienes lo practican buscan causar daños al “enemigo”, al margen de combates sin que importe la condición de las víctimas. La intimidación es su propósito fundamental y el miedo que surge entre las posibles personas. Aunque a veces implica la autoinmolación de los perpetradores, se trata de actos de cobardía ya que el riesgo es menor que en combates abiertos y los asesinados no tienen la menor posibilidad de defenderse.

La condena al uso de determinadas drogas y su prohibición de elaboración y comercio, han gestado un negocio de utilidades descomunales y un poder sin precedentes en las organizaciones que las manejan. Prácticamente la única norma de su proceder se sintetiza en el término por ellos acuñado: plata o plomo. Dado el enorme poder económico se recurre a la coima para conseguir propósitos y “defenderse” y si no funciona, la muerte inmediata al margen de procedimientos y defensas. Los Estados que mantienen esta prohibición cuentan con cuerpos armado especializados, pero de alguna manera sujetos a reglas lo que les pone en desventaja frente a aquellos que ponen en práctica el “sin Dios ni ley” y tienen también personal altamente entrenado para estos malsanos propósitos.

Las guerrillas, que pueden haber partido de planteamientos idealistas considerando que la única manera de que sus ideales se hagan realidad es captando el poder mediante la violencia, se convirtieron en instrumentos del narcotráfico que les “ablandaba” con gigantescas sumas de dinero, como ocurrió con la FARC y Sendero Luminoso en nuestros países vecinos. Nuestro país no ha pasado por situaciones de esta índole y nos hemos enorgullecido de disfrutar de paz, pero comienzan a aparecer nubarrones ya que para los narcotraficantes no hay fronteras como lo ocurrido hace poco en la zona fronteriza con Colombia. Esperamos que se trata de una perversidad pasajera, pero debemos estar preparados para un empeoramiento.