Abandono

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Luego de la tragedia que significa el asesinato de periodistas y soldados así como el nuevo secuestro de dos personas, en territorios en donde hay una dominante presencia de narcotraficantes y guerrilleros, el país tiene que pensar más en los compatriotas que viven en esas tierras y hacer todo lo posible para que tengan los servicios y las oportunidades que se les ha negado desde siempre. Hacer por fin realidad esa vieja promesa incumplida de construir fronteras vivas, no puede seguir demorando más tiempo. Atender solamente a la coyuntura hasta que las tensiones y la demanda nacional bajen de nivel, puede servir hoy, pero a la vuelta de pocos tiempo volveremos a tener una situación igual a la que motivó los hechos que lamentamos.

En medio de la confusión y las dudas sobre lo que sucede en las tierras de frontera, lo que queda claro es que se trata de territorios abandonados a su suerte, pues la presencia del Estado y del país en general ha sido escasa y en algunos sitios nula. Las denuncias sobre la inexistencia de servicios básicos como un buen dispensario médico-por ejemplo- muestra la cruda realidad en la que viven esos compatriotas. Muchos de ellos han sido claros en señalar que solamente en tiempos de campaña electoral son visitados por los políticos pero que cuando pasan las elecciones nadie vuelve a acordase de ellos. La palabra abandono es la que mejor describe la realidad de esas poblaciones.

Está muy bien reforzar la presencia de soldados y policías para dar seguridad a la gente en la frontera e impedir que la narcoguerrilla sea la que tenga una presencia dominante y frecuentemente única. Pero junto a esa necesaria presencia que muy probablemente irá disminuyendo en intensidad en las próximas semanas, es tan o más importante reforzar la presencia de servicios públicos de calidad. La denuncia de que los habitantes de Esmeraldas no son contratados ni siquiera para la refinería pues prefieren traer trabajadores y burócratas de otros lugares da una medida de lo que ocurre. Hoy es todavía tiempo de integrar por fin esas poblaciones al país. Mañana será demasiado tarde.