Tarde o nunca

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Más vale tarde que nunca dice un aserto de la sabiduría popular, esta afirmación cobra más fuerza cuando el proceso de duración de una obra se ha iniciado y su realización se calcula en un tiempo preestablecido. No es raro que haya retrasos, pero cuando éstos son excesivos en extremos, la pérdida de credibilidad en su culminación definitiva toma fuerza, sobre todo si no han estado de por medio accidentes naturales no previstos. La semana pasada el tranvía, hizo un primer recorrido en una muy reducida distancia, pero este mero hecho ha restablecido la credibilidad en la conclusión de esta obra que para algunos era un elefante blanco más de los demasiados que dejó el gobierno anterior y cuyo proceso de finalización se considera imposible.

Como toda obra de magnitud, la construcción del tranvía generó molestias en diferentes sectores, sobre todo en aquellos por los que cruza la vía. Algunos de los afectados en el ámbito comercial hicieron oír sus lamentaciones, quizás con exceso, exagerando las consecuencias negativas de este proceso, sin que hayan faltado “sabios” que consideraban que se trataba de un gasto descomunal, que los servicios y alivio al problema del tránsito eran muy limitados y que de ninguna manera se justificaba tan “elevado” gasto. Para la ciudadanía, las modificaciones de las rutas de tránsito y el cierre de calles fueron muy molestas por el tiempo mayor que exigía en la realización de tareas cotidianas.

La primera movilización es un signo de que la obra terminará, aliviando las enormes molestias y desazones por la demora notable no prevista. Mucho y en muy diversos tonos se ha hablado de manejos censurables por parte de autoridades y de gastos excesivos. No cabe el perdón y olvido y es necesario que con seriedad y frialdad se analice el proceso y si es que hay personas que merezcan sanción que se les aplique el rigor de la ley. Con una visión optimista pensemos en que, ahora sí, la obra terminará y facilitará enormemente la movilidad, sin que se trate de una solución definitiva. Es importante que en buena medida se haya recuperado la credibilidad en el final de este engorroso proceso y que la eficiencia de la obra echará por tierra los augurios de los pesimistas por naturaleza.