Ineptitud

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Si entendemos por ineptitud la falta de capacidad de una persona para desempeñar funciones o realizar adecuadamente obras, tenemos que, al margen de sus conocimientos sobre los temas pertinentes y la formación de las personas, esta condición negativa se pone de manifiesto en la aplicación de lo que hace. En este sentido podemos hablar de profesionales como médicos, abogados o ingenieros aptos e ineptos, pues la vida, más que conocer y pensar es actuar. En política, el desempeño de determinadas funciones del más alto nivel no depende de la profesión de quienes la asumen, sino de la visión y entereza moral de los que han llegado a esta condición. No podemos hablar de centros académicos especializados para estas tareas.

En el desempeño de las jefaturas de Estado, es fundamental que quienes la ejercen miren hacia el futuro superando los “éxitos” del presente. Allí radica la diferencia básica entre el estadista y el demagogo. Más allá de las condiciones de abundancia o escasez, el ejercicio del poder requiere tomar medidas con miras a mejorar las condiciones de los ciudadanos en los tiempos que vendrán, lo que supone a veces decisiones que en términos inmediatos no conlleven aceptación y generen molestias. Si prima la vanidad y el egocentrismo el inepto jefe de Estado actúa buscando el aplauso inmediato y realizando obras que sobrepasan las posibilidades del país, sin que le importe o tenga una visión elemental de las consecuencias posteriores.

Más allá de teorizaciones, el anterior presidente demostró extrema ineptitud como lo demuestran los problemas que hoy vivimos. Le tocó unos años de inusitada abundancia por el precio sin precedentes del petróleo, pero sin tomar en cuenta de que era algo transitorio y de que hay que hacer reservas para épocas normales, emprendió en obras de inusitada magnitud como lo demuestran los elefantes blancos inconclusos. El enorme incremento de la burocracia testimonia cómo creyó que el boom petrolero no tendría fin lo que es una prueba muy clara de ineptitud. Endeudarse más de la cuenta conociendo que el pago se realizará en el futuro también es un signo de fascinación de la vanidad al margen de las condiciones del pueblo.