Defender a SOLCA

José Chalco Salgado

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Es una tarea que nos convoca como humanos. Está más allá de lo estrictamente profesional, actividad o función. La defensa a la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer –SOLCA, es una causa que nos compromete.

El proyecto de Ley Orgánica de Lucha Contra el Cáncer parece luchar no contra el cáncer, sí contra SOLCA. La propuesta normativa tiene ambigüedades, llegando al punto de rebasar la observancia del ordenamiento jurídico del país y la coherencia con la historia, la actividad y misión de las instituciones de salud que han prestado sus servicios con eficiencia y responsabilidad durante la historia del Ecuador.

Con este Proyecto, se crea una estructura burocrática que impide, como la experiencia del país lo demuestra, un funcionamiento continuo, responsable, eficiente y ágil para el tratamiento de la enfermedad del cáncer. Se establece la composición de un “súper” Consejo Nacional de Lucha Contra el Cáncer integrado por: Ministro de Salud, Ministro de Inclusión Económica y Social, Ministro de Educación, Ministro de Trabajo, Secretario de Planificación, Presidente del Directorio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, Presidente del Directorio del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, Presidente del Directorio Instituto de Seguridad Social de la Policía, Presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales Privados, y siete delegados de organizaciones civiles. Este súper Consejo tendría competencias verticales en toda actividad propia al tratamiento del cáncer, desde supervisión, control, decisión de la política pública en la materia, centralización de recursos y otras de la misma naturaleza, haciendo a un lado el funcionamiento autónomo de las instituciones que hoy trabajan como SOLCA. Tal parece, la intención es desarrollar un Estado policiaco, concentrador y típicamente burocrático.

En la propuesta, no se determina una fuente de financiación, de lo cual se colige que los actuales recursos estatales que hoy percibe SOLCA por disposición expresa del Código Orgánico Monetario y Financiero servirían a futuro para costear gastos de los nuevos órganos que se crearían. Cuestión que además mantiene tensiones, por cuanto la disposición derogatoria segunda de la Propuesta determina que se derogará toda norma jurídica de igual o menor jerarquía que se oponga, luego sin duda es entre otras, cualquier disposición legal que permita el financiamiento que hoy tiene SOLCA.

Restar la autoridad profesional y social que mantiene la colectividad civil para dar paso a un órgano concentrador que acapare las tareas propias al desarrollo científico en atención a la enfermedad del cáncer, es un error. Es repetir la nociva actuación de un Estado que desintegra a la sociedad y monopoliza, para sólo luego liquidar por completo un servicio que se presta con calidad y humanismo. Hay que defender a SOLCA. (O)

josechalcosalgado@gmail.com