El plan económico

Hugo Darquea López

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Luego de los diez años del gobierno populista de Correa, el Presidente Moreno, presenta su propuesta económica que define el contenido de su planteamiento que difiere en el fondo y en la forma de las manifestaciones centralizadoras, autoritarias y estatizantes, que fueron aplicadas en los diez años precedentes.
En efecto no recurre a la creación de tributos como tampoco aplica la burocratización de la economía, sino que con objetividad abre el cauce para la iniciativa y la inversión privada. De la exposición del Presidente queda en claro que el plan económico tiene cuatro ejes que agrupan catorce medidas.

De manera frontal reconoció que el crecimiento de la economía no puede sostenerse con deuda y consumo, en tal virtud apunta como primer eje, propone alcanzar el equilibrio fiscal, segundo eje, define las medidas para optimizar el tamaño del Estado, tercer eje, determina las acciones que aseguren la dolarización y el cuarto eje, apunta a la creación de incentivos para la reactivación productiva.

Es así que toma distancia con la práctica absurda del endeudamiento agresivo y deja de lado la manida alza de impuestos o creación de otros más gravosos, cuanto plantea racionalizar cinco beneficios tributarios para obtener más recursos para el fisco desde el 2018 al 2021. En este orden el Presidente dispone que el SRI y Aduanas procedan a crear medidas de control que mejoren la recaudación tributaria y aplica el principio de proporcionalidad. “Se tiene que recaudar más ingresos con un sistema tributario eficiente y simplificado”.

La dolarización es concebida como un instrumento necesario y que debe ser protegida y, “afianzada” diríamos que desde la percepción ciudadana, porque gracias a este medio y pese a las crisis que acaecieron en el mercado internacional o nuestra casa, la gravedad de las mismas no llegaron a los extremos de otras sociedades, pensemos solamente en el caso venezolano, en tal perspectiva el gobierno de Moreno propone incrementar 375 techos de los ítems de bienes de consumo.

Con objetividad apunta a la reducción del gasto público, para lo que plantea eliminar el tamaño monstruos del Estado. En esta línea se eliminarán ministerios, coordinaciones, secretaría y subsecretarías, asesorías y más canales de dispendio como esas empresas quebradas de orden público que nada aportan sino solamente consumen. Se han recogido los puntos sugeridos por el sector privado como la devolución y eliminación gradual de impuestos a la salida de divisas y más.

Aquí cabe una puntualización: Si existe la Función Judicial con plena autonomía no tiene sentido el ministerio de justicia ya que para los efectos administrativos está el Concejo de la Judicatura, organismo que a la vez debe ser situado como organismo de apoyo de la Corte Nacional de Justica. O, si existe el ministerio de educación, fluye la necesidad de aglutinar en el mismo al de deportes y otras dependencias de contenido cultural.

Mucho hay que hacer para ganar espacios creativos en función de los interese legítimos de la sociedad civil.
Honestidad a toda prueba.
Eliminar la corrupción. Recuperar los miles de millones que se han festinado como rescatar al IESS de la quiebra causada por la pésima gestión de quienes la han esquilmado, son puntos capitales para rubricar una nueva gestión. (O)