Solución a la vista

Juan F. Castanier Muñoz

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A raíz de la destitución del presidente Serrano y la posible reestructuración del Consejo de Administración Legislativa y de las comisiones de la Asamblea, se ha armado un lio del padre y señor nuestro, pues los legisladores gobiernistas y algunos de sus “afines”, por utilizar el término más cristiano que se me ocurre, quieren, a como dé lugar, ocupar uno de los puestos en el CAL o una de las presidencias o de las vicepresidencias de las Comisiones. Los miembros del CAL, para que lo sepa el común de los mortales, tienen unas oficinas “fashion” en el edificio principal de la Asamblea, disponen de vehículo con chofer y cierto número de colaboradores legislativos, mayor al del resto de asambleístas. Los presidentes de las Comisiones también gozan de ciertos privilegios.

Los miembros del CAL son siete, incluidos el presidente de la Asamblea y los dos vicepresidentes de la misma. Y existen doce comisiones legislativas, con un presidente y un vicepresidente por cada una de ellas. Todo hace prever que va a ser muy difícil que se pongan de acuerdo, por la llana y sencilla razón de que hay muchos candidatos, cada uno con su pleno derecho según ellos, y muy pocos puestos para repartirse. La solución entonces tiene que ser salomónica: aumentar a cincuenta el número de los miembros del CAL e incrementar a 36 el número de comisiones legislativas, de tal manera que puedan acomodarse todos los asambleístas e incluso, léase bien, podría darse un chance a algunos diputados peruanos y colombianos, dada la vecindad geográfica, que no se encuentren a gusto en sus respectivos congresos.

Podría designarse a una docena de vicepresidentes de la Asamblea que, a la final, y en la mayoría de los casos, solo servirá para que tengan en la sala de sus casas, y en un ostentoso marco, la certificación de que fueron altas autoridades de la Asamblea. Amén de que organizaran un auto homenaje en sus respectivas jurisdicciones, con fotos, videos, ruedas de prensa, condecoraciones, etc, material que será utilizado, muy convenientemente, en las próximas elecciones. Lo de las presidencias y las vicepresidencias de las comisiones, que en la mayor parte de los casos lo que hacen es dar a sus titulares un interesante nivel de “muñequeo” político, sirven también para estar en los noticieros y en los titulares de prensa, con las ventajas electorales que ello implica.

Si los asambleístas, dejando de lado sus propios intereses y posiciones, no aprovechan esta oportunidad para establecer una renovada línea de trabajo, con seriedad y responsabilidad, pues se habrán “merendado” entonces la posibilidad de cambiar su imagen ante los ojos ciudadanos, de dejar de ser los “patitos feos” de la política ecuatoriana y erigirse en los reales portavoces y representantes de las aspiraciones ciudadanas. El quedarse enredados en las pugnas y zafarranchos domésticos, no solo que estanca su gestión, sino que obliga a volver los ojos hacia experiencias negativas, que ningún ecuatoriano quiere volver a vivir. (O)