Evidencia

Catalina Sojos

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El secuestro de los periodistas y empleados de diario el Comercio, además de llenarnos de estupor, nos revela la ausencia de profesionalismo en los elementos designados a la zona de guerra y alerta sobre nuestro nivel de ingenuidad y falta de experiencia en estos asuntos. Los periodistas y cronistas tienen el deber ético de recabar la información “in situ” y por ello no dudan en arriesgar su vida; sin embargo los militares tienen la obligación de detenerlos y exigir su retirada. Hasta aquí, la reflexión; lastimosamente la discusión continúa entre los gremios afectados y, una vez más, el tema de fondo queda intacto. Mientras tanto hoy lunes, hemos amanecido con nuevas medidas económicas…

eterna letanía de un paisito subdesarrollado que contempló la farra del siglo en las manos de unos pocos, los cuales han fugado o regresado a sus provincias con los bolsillos repletos y las miradas de desprecio de sus conciudadanos. He aquí otra evidencia de la crisis de nuestras instituciones en las que cunde la inoperancia pero también la ausencia total de ética que no conoce límites, puesto que dichos “políticos” requieren ser juzgados y encarcelados. Así pues, otra vez, tenemos que saldar cuentas debido a nuestra ingenuidad y fe. De esta forma vamos dando tumbos con la equivocación permanente y estrenamos lecciones que aún no comprendemos en su total dimensión. Definitivamente mala época para los crédulos, amigo lector. (O)