Jóvenes manos amasan esperanza

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Mario Sánchez, de la panadería Charito, junto a cinco jóvenes a quienes les enseñó a hacer pan. PSR

Vestidos con prendas de color blanco y mallas en sus cabezas, cinco jóvenes recluidos en el Centro de Adolescentes Infractores (CAI) de Cuenca se mueven ligeros alrededor de una mesa. Es jueves, cerca de las 11:00.

Son Erixon, de 17 años; José, de 16; Eddy, de 15; Kléver, de 16, y Manuel C., de 20, quien es el único mayor de edad. Sus historias, por las que están en el CAI, son diferentes, pero ellos tienen algo en común: desean aprender y rehabilitarse.

Diariamente producen 150 panes; la mayoría, por ahora, es para consumo de los internos, pero una parte también se destina para la venta, principalmente, a los empleados de este establecimiento.

Mario Sánchez, de 40 años, su profesor, es el propietario de la panadería Charito, que tiene unos 10 locales en diferentes sectores de la ciudad y funciona desde hace unos 40 años.

Labor social

Sánchez no cobra por su trabajo y además dona los implementos y materiales que se utilizan para la elaboración de este producto. Para él se trata de una labor social y aporte para la juventud. Se distingue de sus alumnos porque viste un traje rojo.

Nuestro interés es que los jóvenes aprenden una profesión que les puede servir también luego cuando salgan… Aquí lo primero que les enseñamos es ha familiarizarse con la masa y en eso pasamos casi una semana…”, indicó.

Detalló que el proceso inicia con el pesado de los productos, luego el amasado y finalmente el horneado. Hacen 20 variedades de panes: gusanos, tornillos, enquecillados, empanadas, redondo, especial, galleta, con chocolate, entre otros.

Adelantó que tienen un proyecto para producir unos 5.000 panes para el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Sierra Centro Sur, y que lo que se recaude sea un incentivo para estos jóvenes. Esperan que esta iniciativa se concrete.

Aprender el oficio

Erixon, uno de los aprendices, es oriundo de La Troncal, provincia de Cañar, y lleva seis meses en el CAI. Fue sentenciado para un año y cree que esta es una oportunidad para aprender un oficio.

Ya he hablado con mi familia para que cuando salga a ver si me apoyan para ponernos un negocio para hacer pan, y con eso poder ayudar para que todos salgamos adelante…”, relató.

José, quien es de Azogues y debe estar en el CAI por casi cinco años, es el encargado de las medidas. Contó que por cada 3.550 gramos (gr) de harina salen unos 88 panes. Asimismo apoya en las cuentas.

En la vida ocurren cosas y ahora estamos aquí y tenemos las ganas de aprender y superarnos para ser personas de bien… Este es nuestro trabajo y tenemos que aprovecharlo…”. (CSM)-(I)

INICIATIVA

Jacinta Zea, coordinadora del Centro de Adolescentes Infractores (CAI) de Cuenca, indicó que utilizan un modelo psicoeducativo para que se reintegren a la sociedad los 35 internos que pertenecen a este establecimiento.

Para realmente generarles una justicia restaurativa donde ellos puedan volver a la sociedad con mejores oportunidades…”, con ellos justificó la implementación de un espacio para el aprendizaje y producción en el área de la panadería.

Explicó que los jóvenes además asisten a clases con el pénsum que da el Ministerio de Educación. Tenemos nivel primario y secundario, y uno de nuestros jóvenes este año se graduará como bachiller y aspira a ir a la universidad.

Es nuestra iniciativa que aquí tengan acceso a estudios y también ha opciones de negocios, oficios, emprendimientos que ellos luego en vuelvan a sus zonas y puedan tener oportunidades reales…”, señaló.

MAS DETALLES

Con la finalidad de impulsar las actividades artísticas y musicales de los jóvenes que permanecen en el Centro de Adolescentes Infractores (CAI) de Cuenca, se dictan talleres prácticos de guitarra.

El Conservatorio Superior José María Rodríguez tiene entre sus proyectos, dictar talleres de danza y percusión a los internos del Centro de Adolescentes Infractores (CAI) de Cuenca.

En el Centro de Adolescentes Infractores (CAI), de Cuenca, hay un espacio que sirve como un taller de latonería. Allí uno de los internos que encarga de hacer trabajos de pintado, pulido y reconstrucción.

Un grupo de jóvenes del Centro de Adolescentes Infractores (CAI), de Cuenca, pintó un mural, en unas de las paredes internas, que les sirvió para prácticas técnicas aprendidas en dibujo y pintura.