Investigan presunto camal de “perros”

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En el lugar se procesaba la grasa o sebo de reses que sirve para hacer jabón y otros productos. LCC

Autoridades realizaron una inspección y no encontraron evidencias. El local se clausuró por otras causas.

El anuncio a través de una red social sobre la clausura de un presunto camal de “perros” realizada la tarde del miércoles anterior despertó las reacciones de los usuarios de redes sociales.
En la publicación, un conocido animador de radio indicó que “…Se descubre supuesto camal clandestino en donde posiblemente mataban a perritos de la calle y robados, en Sinincay- Cuenca, cerca de la Iglesia antigua de Racar sector Santa Isabel de las Cochas… para comercializar su grasa como «cebo» y la carne, los delincuentes se trasladan en una camioneta blanca recogiendo perros grandes cuya carne la venden como «chicharron» en Gualaceo y Azogues… esta información es producto de una investigación que realizó un amigo que encontró a su perro perdido amarrado dentro de este sitio junto a abundante comida…”.

Intervención

Al respecto, Catalina Albán, directora de la Comisión de Gestión Ambiental (CGA) del Municipio, explicó que en la inspección realizada en el sitio no se encontraron restos de animales domésticos de compañía (perros), al contrario se vieron restos de ganado traídos desde el camal que según testimonios de los vecinos del sector, los propietarios utilizaban los restos de las reses para extraer la grasa y formar bloques de sebo de res que sirve como materia prima para hacer velas, jabones y shampú.
Sin embargo, el local fue clausurado porque no contaba con los permisos para esto, ni con una regulación ambiental para esta actividad.
Manuel Sinchi, hijo del propietario que arrienda el terreno donde está el local clausurado, indicó que conocía que en el sitio se trataba sebo de reses. “No hemos visto perros ni hemos escuchado aullidos de estos o algo parecido”, aseveró y añadió que su padre arrienda el lugar desde hace dos años.
La funcionaria señaló que la denuncia se dio a conocer a través de una emisora local y que incluso se dio a la CGA el número de teléfono de la persona denunciante con quien los técnicos se contactaron y se planificó el operativo.
En caso de que se hubiere confirmado que se trataba de un camal de “perros”, de acuerdo a la Ordenanza para el Control y Manejo de la Fauna Urbana y Protección de los Animales Domésticos de Compañía, en la que se prohíbe la ingesta de estos animales se hubiesen aplicado las sanciones respectivas.
Además, el Ministerio de Salud Pública (MSP) debería intervenir al tratarse de un tema de salud pública, al igual que Agrocalidad, entidad que otorga los permisos a los camales.
“Al ser animales no autorizados para la ingesta habrían contravenciones jurídicas por la matanza de animales que tendrían que denunciarse a la Fiscalía para iniciar un trámite penal”.

Denuncia

Para la directora de la CGA la denuncia debió haberse canalizado a través de las respectivas instancias, en este caso Agrocalidad y no mediante las redes sociales, ya que “no siempre se puede confiar en lo que se dice en las redes sociales, pues genera malestar e incertidumbre de la gente…”.
Estos procesos que están establecidos en la ley requieren pruebas, un tiempo para notificar, datos, entre otros.
A decir de Albán hubo un mal uso de las redes sociales, “no estoy diciendo que hubo maldad en denunciar el hecho, al contrario hubo buena voluntad de ayudar, pero a veces se confunde, qué se comunica, qué no se comunica y cómo se comunica…”.
Incluso mediante la denuncia se dieron datos que podrían servir para advertir al supuesto infractor, es decir, hubo una alerta. (PVI)-(I)

USO DE REDES

Pedro Peralta, especialista en marketing digital, explicó que si bien los medios de comunicación siempre forman parte en la percepción de las personas. Las redes son el medio de comunicación preferido de algunas, lo demuestra las cantidades de usuarios que existen. Por lo tanto hay la misma tendencia a creer cualquier noticia que vean en las redes, sin mayor discernimiento de la misma. La falta de educación digital (desconocimiento que cualquier persona puede poner noticias, pensamientos, etc. Sin mayores consecuencias a lo que se dice) lleva a que la ciudadanía crea cualquier cosa, más aún, cuando se trata de seres vivos, en este caso, las mascotas, “ya que las personas ponemos nuestros sentimientos de por medio en ciertas causas”
Hay factores emocionales de por medio en esos temas por eso tienden a ser virales y alarmistas.
Las redes se deben utilizar para dialogar y opinar de manera responsable. No hay que creer todo lo que se ve en ellas, recomienda Peralta.
Hay que consultar fuentes oficiales y sobre todo cuentas de personas, no cuentas con nombres irreales e inventados.
La responsabilidad es de cada usuario que debe ser más respetuoso y crítico con la información. (PVI)-(I)