Matute: Mi bronca no es con Deportivo Cuenca sino con el trato que me dieron

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David Matute mira con mayor optimismo su futuro una vez concluido el juicio con el Deportivo Cuenca. Fue una instancia a la que no quiso llegar, asegura, pero siente que no tuvo otra opción para dejar un precedente sobre el trato que debe tener un jugador cuencano profesional, mismo que –considera- no debe distar al que recibe el que proviene de otra provincia o país.

Hoy, a sus 25 años, entrena en el San Francisco de Azogues, de la Segunda Categoría de Cañar. Su objetivo es ascender con el Club a la Primera B y si se da la oportunidad, regresar a la Primera A para el segundo semestre del presente año.

“Una cosa es escuchar que alguien hable de David Matute y otra cosa es conocerlo. La gente que me conoce sabe cómo soy, nadie va a hablar mal de mí, por eso San Francisco me abrió las puertas. Espero volver a jugar, si no es así tengo un plan A y B”.

Matute está próximo a graduarse en Marketing en la Universidad San Francisco de Quito. “Igual me he preparado con cursos de mi carrera y podría trabajar tranquilamente fuera del fútbol. Soy un visionario, por algo fui uno de los mejores graduados del colegio (COMIL-4)”.

Histórico

Matute fue el primer futbolista cuencano profesional en ser transferido al balompié asiático y europeo. En el 2014 permaneció por dos meses en el South China, de Hong Kong. En el segundo semestre del 2015 se vinculó al Horizont Turnovo, de la primera división del fútbol macedonio.

Después su nombre se evaporó del contexto futbolístico profesional. El cuencano responsabiliza a uno de los directivos. Confiesa que no le cumplió con lo que le ofreció antes de viajar a Europa y luego ordenó al cuerpo técnico que le bajen a reserva sólo porque le reclamó por los sucedido.

“El Club de Macedonia me daba todo lo que necesitaba, transporte, comida, hotel, todo, no me faltaba nada, mis necesidades principales obviamente, pero si quería un shampoo, quería algo de comer un sábado o domingo, tenía sed en época de verano, o en invierno quería merendar algo diferente, me tocaba salir a comprar”.

El Cuenca le debía entre seis a ocho meses de sueldo. Antes de viajar, Matute señala que el directivo prometió depositarle lo endeudado en la cuenta que quedó en poder de su madre. “No lo hizo y no pude mantenerme. Qué persona se mantiene fuera del país sin dinero. Empecé a vivir con lo que había ahorrado y el dinero se acabó. Después de tanto tiempo de que me manejaba económicamente solo, no iba a decir: papás ayúdenme”.

Como tenía un año más de contrato con el Expreso Austral, en el 2016 retornó al país sin imaginar lo que le esperaba. “Entrené normalmente hasta marzo o abril. Luego empieza el problema que me fui a reserva. Pensé que era un castigo del momento, pero no fue así y me quedé allí. Sabía que se venía un problema legal y no me iba a retirar con las manos atadas”.

Fricción

Matute recuerda que luego de retornar de Hong Kong empezó un problema por su contrato en el que el Club –al considerarlo un jugador con gran proyección- le ofreció un buen sueldo con un 30 % de incremento anual. Lo que le llama la atención es que ningún directivo se acercó en su momento para pedirle que se bajara el sueldo. Añade que solo cuando puso la demanda se le acercaron para ofrecerle un determinado valor a fin de que deje el juicio.

“En octubre del 2016 dije que el Cuenca me debía 19 meses y no me pagaba. Aun así no hicieron nada. Tuve que llegar a última instancia y demandar. Mi bronca no es con Deportivo Cuenca sino con el trato que a mí me dieron, cuando no fui ningún mal educado, nada… Mil disculpas al Deportivo Cuenca, un Club al que amo, que me abrió las manos, pero si no defiendo mis derechos, de un cuencano, entonces quién lo va a hacer, alguien tiene que pararse en un inicio”.

Marginación

Cuenta Matute que cuando entrenaba de forma normal con el primer plantel, “Álex Aguinaga y su asistente técnico, Pablo Marín, se molestaron tanto porque la directiva me prohibía hasta hacer el torito con el equipo de primera, hasta ese punto llegó, hubo una fricción entre cuerpo técnico con dirigentes. Ellos se lavaron las manos diciendo que nunca mandaron esa orden. A mí no me podían siquiera tocar el balón”. Con Gabriel Cosenza el panorama fue el mismo. “Me dijo textualmente: Matute, mañana entrenas en reserva, orden directa de…”.

Matute demandó al Club por USD 325.000. Finalmente, luego de dos instancias recibirá USD 119.000. No está de acuerdo con la sentencia porque más allá de la cantidad sostiene que “un contrato es ley para ambas partes” y él jamás la incumplió al presentarse de forma regular a los entrenamientos.

“Siempre el hincha pensará con la emoción y dirán que yo soy el culpable por querer hacer daño al Club y por qué no es culpable quien ocasionó la demanda… Mi tema va porque no fui el primer cuencano afectado. Atrás mío hay un sinnúmero de nombres, que no los voy a mencionar porque no quiero levantar un problema”.

Matute expone que a los futbolistas cuencanos no les daban el mismo trato que a otros que llegaban de afuera “como entregarles el contrato, yo era de los pocos que tenía su propio contrato el cual tenía un addendum que nunca apareció en la Federación (Ecuatoriana de Fútbol)”.

En algún momento sí pensó en buscar otro Club para continuar con su carrera, pero “para mí era como una forma de dar alto a eso… cuando demandé todos (mis compañeros) me decían di esto, di esto, di esto porque tenían la cobardía de hablar por temor a que otros clubes no los reciban. Yo estaba en la Universidad. Si el fútbol me deja por ser sincero y fiel a mis principios no me importará”. (BST)-(D)