GLAUCOMA, EL LADRÓN SILENCIOSO DE LA VISIÓN

El glaucoma es una de las enfermedades crónicas más severas que existen en oftalmología. La mayoría de personas que lo padecen lo desconocen hasta que empiezan a perder su visión. Conocedores de esta problemática, los oftalmólogos de la Clínica Santa Lucía realizan un análisis sobre esta patología, sus efectos y tratamientos.

 

  1. Sobre el glaucoma y sus causas
  • El glaucoma es una enfermedad que implica un daño al nervio óptico, que reduce poco a poco el campo visual hasta llegar a la ceguera. Más de 9 millones de personas en el mundo han perdido la visión debido a esta enfermedad.
  • Cifras recabadas sobre este trastorno muestran que los pacientes pueden haber perdido hasta un 40% de su visión antes de detectar esta enfermedad. Por esta razón se la conoce como el ladrón silencioso de la visión.
  • Uno de los factores de riesgo más importantes de esta enfermedad está asociado con un aumento de la presión Intraocular (PIO) en el ojo.
  • Los especialistas de la Clínica Santa Lucía explican que el ojo está lleno de un líquido llamado humor acuoso. Este es producido por el ojo para lavar y alimentar sus diferentes partes y fluye hacia afuera por varios caminos y cámaras. Cuando estos caminos se obstruyen, agrega el especialista, es cuando se produce un aumento de la presión que va a provocar la muerte paulatina de las células que componen el tejido sensor del ojo, el de la retina. Esta situación impide que la información que el ojo recepta del medio ambiente se traduzca en una imagen dentro de nuestro campo visual.
  • Existen cuatro tipos de glaucoma; el congénito o primario (el paciente nace con él); el infantil y juvenil; del adulto – después de los 40 años (la categoría más común que afecta a más del 90% de pacientes); y otras causas (asociadas a traumas oculares o al uso indiscriminado de corticoides)
  1. Síntomas y diagnóstico
  • El glaucoma se desarrolla lentamente en el tiempo, lo cual explica que muchos pacientes vivan años antes de notar algún síntoma.
  • Los médicos pueden medir fácilmente la PIO y usar este dato como un índice importante en el diagnóstico y tratamiento del glaucoma. La PIO normal está entre 12 y 20 mm Hg.
  • El glaucoma afecta a personas de toda raza, género y origen. Sin embargo, los estudios indican que cualquiera que cumpla uno o más de los siguientes criterios podría padecer glaucoma:
  • Mayor de 60 años
  • Hipertensos arteriales
  • Historia de glaucoma en la familia
  • Presión intraocular anormalmente elevada
  • Afrodescendientes, hispanos o asiáticos
  • Diabéticos
  • Miopes
  • Uso regular o prolongado de esteroides o cortisona
  • Trauma ocular
  • Los pacientes con glaucoma pueden experimentar un estrechamiento gradual de su visión periférica. Esta pérdida de visión es llamada “visión de túnel”.
  • Existen varias pruebas para diagnosticar y confirmar el glaucoma: examen oftalmológico completo; tonometría para revisar la presión del ojo; gonioscopia – evaluación del drenaje del ojo; campimetría – medición del campo visual; fotografías del interior del ojo; y un análisis computarizado del nervio óptico con equipos para captar imágenes (ej. OCT, HRT y retinografía)
  1. La prevención y el tratamiento de la enfermedad
  • Aunque no hay cura para el glaucoma, este puede prevenirse. Existen medios comprobados que ayudan a controlar la presión intraocular y a prevenir la pérdida de la visión.
  • Lo principal para el manejo de la enfermedad es su diagnóstico precoz. Por ello, se recomienda hacer una cita para un examen ocular exhaustivo como mínimo cada año.
  • El control de la PIO es el objetivo más importante de la terapia del glaucoma. Cuando la PIO está controlada, el nervio óptico está menos expuesto al riesgo de ser lesionado y esto protegerá su visión.
  • Si se trata de un glaucoma primario o congénito, es decir, si la causa está dentro de ojo, se puede recurrir a una cirugía. Cabe mencionar que resulta decisivo que un pediatra esté en capacidad de reconocer esta sintomatología para actuar lo antes posible.
  • Por otro lado, si su causa es externa nos encontraremos frente a un glaucoma secundario cuyo tratamiento puede situarse en tres escalas:
  • Primer paso. Emplea láser selectivo en pacientes iniciales actuando como si fuera un medicamento hipotensor para controlar la patología.
  • Segundo paso. Se vale del uso de medicación para el control, tales como:
    • Análogos de prostaglandinas. Introducidos en los EEUU por primera vez en 1996, actúan aumentando el flujo del humor acuoso hacia afuera del ojo, disminuyendo la PIO. Sus efectos secundarios generalmente están asociados a diferentes grados de enrojecimiento ocular.
    • Bloqueadores beta. Actúan disminuyendo la producción de humor acuoso, entre sus efectos secundarios están la disminución de presión arterial, del ritmo cardíaco y una posible fatiga general.
    • Agonistas Alfa. Aumentan el flujo al exterior y disminuyen la formación de humor acuoso. En ocasiones pueden ocasionar reacciones alérgicas y somnolencia.
    • Inhibidores de la anhidrasa carbónica. Disminuyen la producción de humor acuoso, pueden causar una leve dolor o sensación de ardor en el ojo.
  • Tercer paso. Se decanta por medicación y láser para el tratamiento del glaucoma.
  • Para casos más complicados se puede llegar a emplear cirugías micro invasivas, de filtración, o dispositivos valvulares para controlar la presión del ojo.
  • El glaucoma es una enfermedad crónica que requiere que los pacientes usen medicación de por vida, por ello es importante contar con revisiones programadas y seguimiento profesional para vigilar la correcta administración del tratamiento.
  1. Los equipos especializados de Clínica Santa Lucía para el tratamiento del glaucoma
  • Clínica Santa Lucía, es una institución médica pionera en el tratamiento del glaucoma. Por este motivo, cuenta no solo con los mejores profesionales en el área, sino que posee los más modernos equipos de diagnóstico para detectar y tratar esta enfermedad.
  • Se destaca, por ejemplo, el CIRRUS 5000 HD OCT, tomógrafo de procedencia alemana que analiza la estructura macular por capas y sirve para detectar degeneraciones maculares y problemas en cualquier área de la retina, analizando el nervio óptico en patologías como el glaucoma y neuritis óptica; la cámara de fotografía; el Equipo Corvis, utilizado para determinar la resistencia de la córnea; el tratamiento láser SLT solo para glaucoma; entre otras cirugías indicadas para esta afección.