Terrenos de engorde

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De acuerdo a las informaciones del Municipio, el catorce por ciento del suelo urbano de la ciudad está conformado por terrenos sin construcciones. En cifras, representa algo así como doce mil terrenos vacíos. Están ubicados en zonas que disponen de todos los servicios municipales y públicos, es decir energía eléctrica, redes de agua potable, alcantarillado, vías públicas. Se trata de un desperdicio evidente de servicios en los cuales el municipio ha invertido y sin embargo no sirven a nadie. Es un fenómeno que conspira contra el desarrollo de las urbes, pues la gente tiene que buscar terrenos cada vez más lejanos y luego demanda servicios que en este caso están desperdiciados.

Las causas de la proliferación de estos terrenos de “engorde” como se los suele llamar en otras partes, son varias. Se trata a veces de que sus propietarios no disponen de los recursos necesarios para construir pues frecuentemente tienen ya sus viviendas. En otros casos, sus dueños están esperando que suban los precios para venderlos en mejores condiciones. En ocasiones se trata de terrenos que tienen problemas legales y mientras no se aclare la situación, no pueden ser ocupados. En todo caso representan un problema serio para el municipio y sobre todo para la ciudadanía que debe buscar sitios para construir en zonas cada vez más alejadas y que a veces no disponen de los servicios básicos.

De acuerdo a los datos proporcionados, Cuenca tiene una densidad poblacional de cuarenta y cinco habitantes por hectárea, lo cual representa una tercera parte de lo que es generalmente aceptado para urbes de las características de Cuenca. Los terrenos abandonados, adicionalmente, carecen frecuentemente de cerramientos, lo cual genera inseguridad en el vecindario y constituyen focos de insalubridad pues se convierten en basureros. Ante esta realidad, el Municipio debería agilitar decisiones sobre el destino de esos terrenos. Dar un plazo prudencial a sus dueños para que construyan, es un camino acertado. Lo que no es dable es que se mantengan sin uso, desperdiciando los servicios que a veces faltan en otros lugares.