Simón Astudillo Quintanilla el músico, poeta y químico.

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Simón Astudillo Quintanilla, participó en el desfile de los 80 años de creación del Conservatorio José María Rodríguez. PSR.

La vida es igual a materia y energía. Lavoisier, químico, biólogo y economista francés decía: “En la vida nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. Eso decía el sábado Simón Astudillo Quintanilla, el químico y artista de 95 años de edad, uno de los primeros alumnos del Conservatorio José María Rodríguez,que este 2018 cumplió 80 años.

Simón era un chiquillo de esta “Cuenca tan cuencana, esta Cuenca del capulí” como decía su padre José Manuel Astudillo Ortega, en una de sus poesías. Y es que el arte en el caso de Simón es un tanto genético; su padre era músico y poeta, entre sus obras musicales están la letra y música del himno al colegio Benigno Malo y obras de investigación como: “Entre escoplos y pinceles”, “Dedos y labios apolinios”; mientras en la narrativa se cita “Carretera”, una novela de corte costumbrista.

Y se dice que es genético, porque Simón Astudillo es nieto de José María Astudillo Regalado, el mejor tenor de los años 20 del siglo 20, en Cuenca. Aún está en la memoria de Simón, esa presentación que hizo su abuelo en la iglesia de San Alfonso.

La historia de Astudillo Quintanilla tiene cosas de no creer. De chiquillo hacía viñetas dedicadas a los canillitas que vendían El Mercurio, cosas que mejoraban la venta del periódico. A los 12 años era corrector de estilo del periódico. Este personaje no olvida esa relación de amistad con el director de El Mercurio de entonces, doctor Nicanor Merchán. Sobre su vida de químico y músico, en una entrevista Simón Astudillo nos cuenta algunos aspectos:

¿Su padre le impulsó a ingresar al conservatorio?
Naturalmente, porque en ese tiempo yo era un adolescente, claro que Cuenca era una ciudad llamaríamos muy apegada a la cultura, a la literatura y a la música. Recuerdo tantas generaciones, los Rodríguez a quienes escuché directamente; a los Pauta Rodríguez, parientes de José María. Cuando yo iba a la escuela, en la época navideña llegaba atrasado porque en la mañana don José Rodríguez tocaba el órgano de la iglesia de las Carmelitas y me quedaba embelesado escuchando los tonos del niño.

¿Quienes eran sus profesores en ese inicio?
Yo recuerdo de un señor Quirola, Ortíz, del negro Romero que fueron los primeros profesores traídos del Conservatorio de Música de Quito. Eran cinco o seis profesores los instructores de la música en Cuenca.

¿Usted estudio vientos percusión?
Ene se entonces uno de los preferidos era el piano, sin embargo todos estos nuevos profesores impulsaron los instrumentos de cuerda, viento y trataron de formar un conjunto propio del conservatorio.

¿Donde era el primer conservatorio?
Era en la calle Gran Colombia y Tarqui, en una casa esquinera, ahí hacíamos las prácticas, con los niños cantores de la iglesia, hijos de familias enteras como los Vanegas que eran los maestros de capilla de las diferentes iglesias de la ciudad. En ese entonces habían cenáculos de música muy hermosos que reunían los hermanos Pauta Rodríguez en su propiedad y les citaban a todos los músicos que en ese entonces se hacían presentes como los maestros capillas de Paute, Gualaceo, y de los cantones y parroquias rurales y venían porque ofrecían un almuerzo cada año.

¿Se aprendía la música popular, clásica u otros géneros?
La música clásica era la privilegiada y casi todos los músicos cuencanos eran cultores de la buena música, los Sojos – Jaramillo, César Andrade y Cordero, también predominaba la música gregoriana, esa música cristiana de las grandes festividades que se daban en ese entonces en Cuenca, habían conjuntos con músicos distinguidos auto-educados y educados en la música.

Usted es químico:¿Cómo dividió esas vocaciones entre la música y la química?
Era todavía un chiquillo y naturalmente fuera de las horas del Benigno Malo tratábamos de correr a las clases de música y solfeo; después de esto me fui a estudiar en Quito y no deje nunca de cultivar la música, siempre he estado allegado a este idioma universal.

¿Qué relación entre la química y una clave de sol?
La relación íntima, es que son idiomas que se escriben o se traducen en símbolos, porque tanto la música como la química se expresan en fórmulas y en signos y esa es la verdad dentro de la música. En la química tenemos muchas claves para determinar uno u otro producto, a que no salgan chispas de lo que estamos haciendo.

¿En el conservatorio se formaron los músicos de la Típica Ortíz, y otros conjuntos cuencanos?
Naturalmente, el conservatorio fue un semillero no solo de la música clásica, sino de la música profana en general. Con toda modestia le digo que me llevaba con Enrique Ortíz; y entre copa y copa alguna vez, escribimos una letra y música del recuerdo dedicada al “Quinteto del Recuerdo” de eso existen discos. La parte literaria la hizo Simón Astudillo, la musical Enrique Ortíz. (BSG)-(I).