Robadas placas del obelisco cívico del Portete de Tarqui

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En los costados del obelisco del Portete de Tarqui se aprecia que han sido robadas las placas. LCC

Se plantea necesidad de restituir elementos conmemorativos, buscar otros materiales y evitar futuros robos.

De uno de los monumentos más antiguos de Cuenca, de valor histórico y conmemorativo, el Obelisco del Portete de Tarqui, han sido robadas placas conmemorativas que recordaban la historia y con las que se daba un homenaje a los soldados participantes en la Batalla de Tarqui.
La pirámide del Portete fue construida en 1936 para recordar a los actuantes en el combate del Portete, del 27 de Febrero de 1829, en el que las tropas de la Gran Colombia, conducidas por el general Antonio José de Sucre, vencieron al ejército peruano que dirigía el mariscal José de La Mar.
Las placas robadas estaban a los costados del obelisco y contenían los nombres de las unidades militares que actuaron en el combate, entre otras, los batallones y escuadrones Caracas, Yaguachi, Rifles, Cedeño.
Aída Abril, administradora del Museo Casa de los Tratados, de Girón, administrado por las Fuerzas Armada, plantea la necesidad de restituir estas placas conmemorativas por su importancia histórica, así como la necesidad de crear conciencia de que estos bienes culturales deben ser protegidos y respetados por los ciudadanos.
Lamentó que, generalmente, quienes cometen este tipo de actos son personas que roban metal para venderlo por peso, como ya ha pasado con otros monumentos de la ciudad, por ejemplo el de Rafael María Arízaga, en la avenida Solano, hace ya algunos años.
“Es una gran perdida para la ciudad porque representan un momento del país, fue un reconocimiento a los héroes y un recordatorio histórico”, señaló el historiador Diego Arteaga.
Y agregó: “Lo menos que se podría hacer es colocar nuevas placas, aunque ya no serían los originales; hay que considerar la significación que representó la Batalla de Tarqui”.
Según la historia, después del triunfo militar, el general Sucre mandó levantar una columna de mármol que conmemore la batalla, con una leyenda alusiva a lo que ocurrió en ella.
Consultada sobre qué acción podría desarrollar el gobierno local ante la pérdida de las placas del obelisco, Monserrath Tello, concejala de la Comisión de Cultura del Concejo Cantonal, señaló que podrá el hecho en conocimiento de las comisiones de Áreas Históricas y Cultura en busca de una resolución, que posibilite la restitución de las placas sin riesgo de un nuevo robo.
Como no es la primera vez que ocurre un hecho semejante, plantea que se podría ubicar placas de mármol, lo que desincentivaría los ladrones de metal. (AVB)-(I)

Un monumento de 1936
Hubo que esperar más de un siglo para que se cumpla el deseo de Sucre, Mariscal de Ayacucho. Finalmente, el 27 de febrero de 1936 se colocó la primera piedra de este monumento conmemorativo, ante representaciones de Cuenca, Girón y la Zona Militar del Ejército.
Luciano Vallejo, delegado del Consejo Municipal de Girón dio el discurso del evento, cumplido en el Portete. En su intervención recordó que con la Batalla del Portete concluyó, por ese entonces, la disputa territorial entre la Gran Colombia y Perú.
Para cuando se construía la pirámide, habían surgido nuevas disputas territoriales con el Perú. El representante gironense veía la amenaza de enfrentamiento militar con el Perú, por lo que llamaba a los soldados a prepararse para defender el país ante una probable invasión.
En efecto un nuevo conflicto surgió cinco años después, en 1941, que se resolvió con la derrota del Ejército Ecuatoriano y la suscripción del Protocolo de Río de Janeiro, por el cual el país reconoció la soberanía peruana sobre territorios de la región oriental. (I)

DETALLE
* El obelisco de Tarqui está entre los monumentos históricos más antiguos de la ciudad, después de El Rollo, el obelisco del cerro Frances Urco, la Virgen de Bronce, el dedicado a Abdón Calderón.
* Ha habido constantes robos de las placas o elementos de los monumentos de la ciudad, desde hace muchos años: una rueda en el de Benigno Malo; libro y pluma en el de César Dávila.