Política de fronteras abiertas

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Luego de diez años de política de las llamadas “Fronteras abiertas” que promovió la administración anterior y ha continuado la actual, de acuerdo a las decisiones tomadas por el Gobierno Nacional a través del Ministerio del Interior, se impulsará controles migratorios más rigurosos para el ingreso de ciudadanos colombianos a territorio nacional. Sin embargo, no solo debería incrementarse el control respecto a quienes vienen del vecino del norte, sino en general con aquellas personas de los diferentes países que deben presentar sus certificados de antecedentes en sus naciones de origen antes de ingresar legalmente a territorio nacional.
Una política elementalmente sana respecto a los flujos migratorios que se registran a nivel internacional, es el adecuado control de quienes ingresan a cada país, precisamente con el objeto de evitar en lo posible la entrada de elementos que eventualmente, vayan a crear problemas de seguridad. En el Ecuador, lamentablemente debido a la laxitud de los controles migratorios, se han colado entre la gran mayoría de ciudadanos que vienen al país en busca de mejores oportunidades y para aportar con su labor al desarrollo nacional, otros individuos que han formado bandas delictivas e incrementado los niveles de inseguridad.
En el gobierno anterior, una mal entendida aplicación de la denominada “Política de puertas abiertas”, lamentablemente en la práctica significó permitir de manera indiscriminada el ingreso de toda clase de individuos, sin verificar los antecedentes de quienes solicitaban entrar al Ecuador. El principio de “Ciudadanía universal” que se promovió desde diversas instancias del gobierno pasado, siendo teóricamente correcto, sin embargo no debió atropellar otros derechos humanos como el de la seguridad a la que tienen derecho los ciudadanos de nuestro país, que con razón se quejan de la actuación de bandas, en parte o su totalidad compuestas por extranjeros, que inclusive han introducido diversas modalidades delictivas, como el secuestro exprés o la usura contra pequeños comerciantes de los mercados. Esperamos por lo tanto que los controles se vuelvan generales a toda persona que ingrese a nuestro país.