Co0nservatorio festeja aniversario 80

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Simón Astudillo Quintanila y Carlos Freire en el programa por el aniversario del Conservatorio de Música José María Rodríguez. PSR

Estudiantes, profesores, músicos y bailarinas fueron parte de un gran desfile donde demostraron ese potencial artístico que se aprende, se enseña y se manifiesta desde las aulas del Conservatorio.

Fue una mañana de armonía y de música. Allí estaban: desde el más grande, o más bien desde el primer alumno hasta los últimos, los más pequeños que empiezan el camino por el arte musical. Ellos caminaron por las clases adoquinadas.

La Banda del Ejército era la primera en la gran hilera. Los oficiales de verde que caminaban al ritmo de su propia música, iban detrás de Valentina León, de María Eugenia Arias, rectora y vicerrectora respectivamente. El ambiente fresco de la mañana del sábado ayudaba a los músicos y bailarines a desplazarse sin cansancio, y así celebrar los 80 años de vida del Conservatorio de Música José María Rodríguez.

Chiquillos que empiezan el camino y el recorrido por el pentagrama, niños y niñas que ven en la música una forma de conocer el mundo, fueron parte de la muchedumbre que con música celebraba 80 años de vida de ese organismo que, desde su nacimiento el 14 de febrero de 1938, se dedicó a formar gente con destrezas y profesionalismo en la ejecución de los instrumentos de cuerda, de viento madera y metal, de percusión, de teclado; de acordeón.

El desfile fue grande. Cientos de jóvenes y adultos, algunos que hasta no hace mucho aun compartían las aulas de música; otros a quienes ya se les fue la adolescencia y la juventud; y aquellos que llevan la música y los recuerdos de sus horas de clase en la memoria, compartían momentos, melodías, tiempos, añoranzas.

“Impulsar la música es una forma de evocar el mejor lenguaje del mundo”, decía un padre de familia, un hombre que decidió meterse en ese conjunto de docentes, músicos y estudiantes, para marchar juntos en honor y memoria de Remigio Crespo Toral, Luis Moreno, Kurt Sober, impulsores de este centro en las primeras décadas del siglo XX.

El primer alumno
Caminantes cuyos pasos seguían el ritmo de la banda o el ritmo de los acordeones. Era de ver a Paquita Muñoz que se desplazó en un auto rojo, ella es una de las mujeres memorables del Conservatorio. Era de oír a Simón Astudillo Quintanilla, químico de 95 años, el primer alumno, un hombre que en su memoria conserva ese génesis del conservatorio, ese día en el cual niños y jóvenes, junto al director de las bandas militares que habían en los cuarteles del Ecuador Luis Moreno, abrieron las puertas, del hoy Coservatorio y Colegio de Artes.

Astudillo Quintanilla es un hombre de arte y música, es hijo de José Manuel Astudillo Ortega, autor de varios libros sobre música cuencana y nieto de José María Astudillo Regalado, el mejor tenor de Cuenca en los años 20 del siglo pasado.

La danza
Un recorrido caracterizado por las melodías y por los pasos finos de la danza. Cual muñecas de vestidos largos y de vestidos cortos hicieron las coreografías. Ellas mostraron lo que aprenden de sus maestras; pero también, cómo siguen los pasos de Targelia Torres, la primera maestra de 1945 cuando nació la escuela; y de Osmara de León, la cubana -española, que en 1960 impulsa la re-apertura de la especialidad dentro del conservatorio.

Músicos y más músicos, bailarinas y más bailarinas se congregaron y compartieron. No faltaron algunos integrantes y ex-integrantes de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, los maestros capilla que de a poco se desaparecen de los rincones de los templos católicos donde permanecía el órgano o piano, los profesores de músicas. Todos conocen pasajes y aportes de clan Pauta, del clan Rodríguez, del clan Ortíz, del patrono José María, gente que se constituye en referentes del arte musical de la ciudad.

Cuatro acordeonistas en un escenario móvil entonaban música nacional. Esos dedos jóvenes e inquietos dominaban el acordeón y por momentos hacían bailar a quienes desfilaban, así al ritmo del “Chulla quiteño”, de la “Chola Cuencana”. Hace dos años, los jóvenes del acordeón se integraron en un conjunto.

Camisetas con un pentagrama que se hacía ondas, claves de sol que se veían desde lejos, trajes negros con bordados multicolores, estampados con alegorías de instrumentos musicales, caracterizó el vestuario de los participantes, de esos hombres y mujeres que caminaron desde San Blas hasta El Otorongo, donde instaló la gran tarima, para que los artistas de los vientos, las cuerdas, la percusión y el ensamble de todos ellos hagan música popular, clásica, fusiones, en fin, música que honre y de nombre al Conservatorio José María Rodríguez.

“Importante recabar en lo que dejaron los maestros para entender el mundo de hoy”, dice Betsy Bravo; maestra. “Cuando se aprende música uno aprende a perder el miedo escénico”, dice Felipe Mendieta, ex-alumno de piano cautivado por Chopin. “La danza forma parte de mi vida, en el conservatorio se hace danza clásia, contemporánea, folclórica”, es el argumento de Caterinne Amaya, ex alumna de danza.

Otras voces
“Cada vez los estándares profesionales del músico suben y nosotros tenemos que tratar de estar inmersos en esos niveles y responder a la sociedad con esas exigencias y ser mejores” Valentina León.

“Mi conexión con la música fue especialmente con mi madre, y el siguiente paso fue entrar al conservatorio y he creado amigo de toda la vida y la música siempre me ha tocado”. David Encalada, pianista.

“Empecé a los ocho años. Hace 43 años me formé en el conservatorio, gracias a las enseñanzas estudié musicología, me especialicé en México e hice carrera. Mis maestras Ligia Quishpe, Mariana Alvarado, el maestro Yanzahuano, José Castelví, y otros, con ellos hice mi carrera”. (BSG)-(I).

Juan Shagñay, ex- alumno del Conservatorio y ex-maestro capilla.

Llegó desde Cañar a Cuenca para estudiar música. A los 11 años de edad ingresó al conservatorio, eso fue hace unos 65 años. En Cuenca se quedó, se apegó al arte de las melodías, estudió piano, viola y acordeóny se especializó en piano. En la Orquesta Sinfónica de Cuenca tocaba la viola, mientras por 15 años años hizo de maestro capilla en el templo de María Auxiliadora, su trabajo fue junto al italiano Carlos Crespi.

¿Qué hay de los recuerdos de Juan, el maestro capilla?,
En ese entonces se hacía música religiosa en gregoriano y en latín.

¿Usted cantaba en latín?
Sí, las melodías eran el Kyrie, el Gloria. Habían misas de ángeles, el “cantate domino”, y así ritmos diferentes.

¿El maestro capilla ponía la voz y el ritmo en la misa?
Claro, siempre poníamos la melodía en el armonio, antes no había piano. Uno tocaba y cantaba, y claro cantaba el maestro capilla y el pueblo seguía.

¿Cómo obtenían las partituras?
Se pedían al exterior, de allá venían, mi tío también era maestro capilla de allí y él me pasaba las partituras·

¿En la misa de Navidad, las melodías eran diferentes?
Hay misa de ángeles para Navidad, para el Niño, además se cantaban las canciones populares, la Noche de paz y todo eso se cantaba con coro.

¿Cómo se ponían de acuerdo entre Usted y el sacerdote para las melodías?
Ya sabíamos las entradas, el evangelio, el credo, sabíamos todo el ofertorio, la comunión, organizábamos todo para activar. Con ellos coordinábamos que canciones queremos cantar en la comunión, por ejemplo.

¿Al padre Carlos Crespo qué melodías le gustaban?
Él tenía obras propias, por ejemplo “Auxiliadora madre de Dios”, canciones a Don Bosco, hay muchas canciones de él porque era compositor y pianista, tengo algunas partituras que hizo; hasta en la Sinfónica tocamos el “Pongo de Manseriche”. Teníamos que respetar la música gregoriana y respetar todas las obras religiosas que venían desde Roma.

¿Las fiestas religiosas tenían música diferente?
En las fiestas de María Auxiliadora, de Don Bosco cantábamos música de Carlos Crespi y teníamos música en latín pero cantábamos la melodías de los ángeles. El “Gloria a Cristo en su gran sacramento fruto eterno del árbol de Adán” era de él en cuanto a la música, porque la letra era de Remigio Crespo Toral.

¿El maestro capilla sabe lo que el pueblo quiere cantar?
Sí. Debíamos preparar todo el repertorio para actuar con el padre, todo era organizado. (BSG)-(I).