«Se enojaron los compadres…

[Claudio Malo González]

…Se dijeron las verdades”. La sabiduría popular sintetizada en refranes no se equivoca. Hay que esperar que pase el tiempo para que “panas del alma” se conviertan en perros y gatos con mal genio. La corrupción astronómica del gobierno anterior era un secreto a voces y cuando alguien hacía públicas denuncias, sin razonar, el gran jefe se desgañitaba agotando los insultos e improperios contra los que osaban hablar, entablaba demandas aceptadas por jueces timoratos ante las intimidaciones. Al controlar todos los poderes, el legislativo con una sumisa mayoría de alza manos renunciaba a la obligación de fiscalizar.
Aún no llegamos al año en que la prepotencia y autoritarismo dejó el poder, el nuevo mandatario del mismo grupo político cambió de genio y se convirtió en “traidor”. Se fraccionó el movimiento y los que se separaron y quedaron comienzan a sacar las uñas. Para algunos fue una sorpresa el último escándalo a trio, personalmente creo que lo que tenía que pasar pasó, ya que la lealtad y camaradería entre atracadores termina cuando alguien pisa el callo de su pana. La mutua protección se desmorona y las sabandijas se convierten en venenosos alacranes.
La tragicomedia del 30S ha vuelto a las tablas con éxito, al dejar de ser sospechas de “envidiosos enemigos de la patria”. Los tejes y manejes salen de quienes tramaron y encubrieron la farsa. El hilo: alguien denunció que el fiscal, cabeza de la “impoluta y patriota comisión”, que salvó de la patria y la democracia, había recibido dinero de fondos secretos sin documento probatorio. El fiscal respondió publicando una conversación “pinchada” entre el prófugo ex contralor y el presidente de la asamblea en la que tramaban deshacerse del fiscal. A partir de este hilo, comienza a deshacerse el ovillo.
Pro arte de magia, el presidente de la asamblea hace aparecer el documento que entrega para que el fiscal sea investigado. No sabemos cómo terminará esta contienda, tampoco anticipo el nivel de culpabilidad de los implicados. Lo que creo es que este ovillo es demasiado gordo y que el anterior vicepresidente necesita compañía en la prisión, aunque sea para jugar cuarenta. Suele decirse en este tipo de disputas que alguien tiene un as bajo la manga, parece que hay muchas de estas cartas y que algunos tienen un naipe. Hay que aceptar las expectativas sobre lo que seguirá ocurriendo y la aparición de nuevos actores.
¿Y los difuntos, encarcelados y calumniados de esta tragicomedia? Muy bien, gracias. La práctica de los “Pativideos” iniciada en la administración anterior, ha progresado mucho. Valdría pensar en un Oscar para su inventor. (O)