El nuevo consejo transitorio

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El nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social tiene una responsabilidad ineludible que cumplir luego de que la Asamblea Legislativa procedió a elegir a sus nuevos integrantes de entre las ternas enviadas por el Presidente de la república. Evaluar a las autoridades de Control nombradas a través del Consejo anterior, es fundamental. Allí está el engranaje de un mecanismo autoritario que dominó al país por diez años. Junto a esa evaluación, el país espera un concurso limpio para las nuevas autoridades y un impulso a la investigación sobre la corrupción que corroe al país
Los legisladores que asistieron a la constituyente han señalado constantemente que cuando se creó esta nueva función del estado, pensaron en un organismo integrado por ciudadanos independientes de alto nivel cívico que debía canalizar la participación ciudadana sobre todo en el nombramiento de altas autoridades, sin que intervenga como había sido tradicional, el Congreso. Junto a esa labor debía jugar un papel fundamental en el control de la corrupción. Otros sostienen en cambio que este Consejo fue una copia de su similar creado por el coronel Chávez en Venezuela para captar y concentrar todo el poder, pero dando la imagen de que era la ciudadanía la que nombraba a esas autoridades.

Los resultados del Consejo de Participación Ciudadana en el Ecuador son ya pare de la historia. Se nombró en prácticamente todos los casos a gente cercana al gobierno y con ello se bloqueó –queriendo o no- la fiscalización y el control de la corrupción, que creció en la magnitud que hoy conoce el país. El nuevo Consejo tiene la obligación de evaluar a las actuales autoridades de control y de emprender una lucha sin cuartel contra la corrupción. No hay, no puede haber, pretextos para no cumplir esa labor. El país debe entrar en un compás de espera y, más allá de discutir quienes son cercanos o no al actual gobierno, esperar que cumplan con lo que el pueblo mandó en la Consulta.