El Masharo un personaje identitario de los Zamoranos

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Miles de frutas ponen color, sabor y aroma a la fiesta, mientras el masharo un hombre elegante y colorido, lanza, convida, reparte las naranjas, mandarinas, piñas y zapotes a la gente que mira pasar el desfile.

De lejos se veía como un imponente camión Hino se revestía de colores. La cabina era blanca, del color original del automotor. La plataforma era todo lo contrario, portaba en su base toda la alegoría que representaba la belleza natural y productiva de la provincia de Zamora Chinchipe.

Era de ver cómo una estructura similar a la corona de una reina se erigía. Era una corona verde cuyos contornos tenían pegados limones amarillos, anaranjados, unos zarcillos hechos de racimos de guineo verde.
La estructura era como el espaldar de una tarima en la cual las reinas posaron. Y eran las reinas, porque Zamora Chinchipe, y la ciudad de Zamora, su capital, tiene como cualidad nominar cinco reinas, una representante de cada una de las nacionalidades que conviven en ese territorio.

Las decoraciones eran con tendencias identitarias y naturales; tomaron hojas, flores, frutas del cálido Oriente Ecuatoriano para mostrar la nobleza de la naturaleza de ese territorio. Esta tendencia tenía una razón fundamental de ser: celebrar la Pachmama Raymi, la fiesta en honor a la naturaleza, y en su honor se hicieron ceremonias, desfiles, conciertos.

Cuatro hombres, guiados por Gorky Bravo, artista plástico de Yanzatza daban forma, color, tendencia, identidad a ese carro alegórico. Para construir cada elemento emplearon 1.200 naranjas, todas donadas de tres lugares; 20 piñas, frutos que hacían de pilares del espacio donde se almacenaban las frutas que se repartieron al público.

Además e cosecharon 200 zapotes, mandarinas 400, 400 limones agrios, 70 mazorcas de cacao. Toda la producción salió del subtropical suelo de Zamora, porque fue una muestra de la exuberancia de esa tierra.
“El carro que hacemos es el carro general donde van las reinas de cada nacionalidad. Después de él vienen otros carros, los más pequeños, que igual que el primero reparten frutas”, dice Gorky, quien vigila que los colores verdes de las frutas, con el verde del papel se fundan en un paisaje de color y de olor.

La fiesta en abril, mes de cosechar la chonta.

El Pachamama Raymi se lo celebra en abril. Es el momento en el cual se presenta la cosecha de los frutos orientales, marcado por la presencia abundante de la chonta, de las naranjas, las mandarinas y las piñas.

“Este es el tiempo de naranjas, que aquí es una de las frutas más económicas”, manifiesta Juan, uno de los ayudantes en decoración del gran vehículo. “Estamos llenando las imágenes con naranjas y chontas, las naranjas se dan en todo lado, en todas las huertas, en cada casa, existe una planta de naranjas dulces, jugosas”, dice Adriana, una mujer que gozaba de ver y ayudar a pasar las frutas.

Creatividad, esa es la palabra que define el talento de Bravo para armar el vehículo. Su iniciativa llevó a ubicar grandes racimos de chonta en la parte cercana al escenario de las reinas. Y es que así como las reinas van en un sitial importante; así mismo la chonta es considerada en estas celebraciones como la fruta reina.

La chonta tiene un ciclo de producción de un año, marzo, abril y mayo son los meses de cosecha del circular fruto, parecido en su color y tamaño a una naranjilla. Cuando la chonta a madurado es el tiempo de celebrar entonces a la Pcahamama, a la Madre tierra.

Es de ver en las elevaciones y planicies verdes orientales las palmeras inmensas de chonta desde donde penden los racimos de frutos. “La chonta es más de la selva, son palmeras muy altas, bien altas, por ser tan alta la cosecha es difícil, sobre todo a la hora de bajarlas”, añade Gorky.

Con la chonta se hace la chicha, que es la bebida tradicional de los miembros de la nacionalidad shuar. La cosecha del fruto es atributo de los hombres, pero hacer la chicha es tarea de las féminas de la comunidad. “Hay secretos en cuanto a la preparación de este brebaje”, es la versión de uno de los habitantes del cantón.

La magia de la decoración, sin perder la línea de la identidad zamorana, se nota en pequeños bordes que llevaban pedazos verdes de caña de azúcar. El cantón Zamora tiene entre sus cualidades agrícolas el cultivo de la caña de azúcar, cañicultores que con ella producen guarapo, aguardiente de punta y panelas.

El proceso de la caña de azúcar se ha convertido en uno de los atractivos turísticos del cantón. Uno de esos es Mejeche, donde la gente, turistas especialmente, llegan para ver la forma de extraer el guarapo y beberlo fresquito.

Siguiendo esos patrones de identidad, el carro enseñó esos rasgos a la gente del sector y visitantes, para que por ahí empiece a valorar la producción de esta tierra y se adentre en actividades agrícolas, ganaderas, porque hay espacios para hacerlo.

Cada año estos carros alegóricos recorren la ciudad en el primer día de celebración a la Madre Naturaleza, rito que tiene más de seis años, que nació en el primer período de gestión del Prefecto Salvador Quishpe, y que no puede darse sin la presencia del “Masharo”, personaje símbolo de la Pachamama, y durante el desfile reparte frutas a todos los presentes.

El Masharo, personaje de la fiesta

El Masharo es la representación de pluriculturalidad zamorana. El hombre o mujer “Masharo” fusiona rasgos de todas las nacionalidades, que en esa provincia habitan.

Gorky Bravo es el creador del Masharo, un símbolo casi nuevo, contemporáneo. El artista lo propuso como uno de los referentes identitarios de la fiesta de la Pachamama. Es un personaje de la fiesta que trasciende y se institucionaliza. El Masharo muestra lo que es la flora, la fauna y la diversidad cultural de la zona.

El traje colorido caracteriza al Masharo. Es un hombre con alegorías de pájaros. Es imponente y muestra muchas cosas, de las nacionalidades. Tiene el pico alargado y colorido de un tucán, hombreras en formas de alas que son la representación de la abundante producción de plátano y de guineo. Esas alas se hacen con fibra de vidrio.

Además su traje lleva alegorías de flores de platanillos; entre la vestimenta está el pantalón blanco con las imágenes de un oso y cascadas. En la parte frontal luce un cinturón, con un modelo propio de la gente de Saraguro. En su contorno tiene shanguinas, especie de canastos propios de la cultura shuar, desde donde lanza las naranjas, las chontas, limones, mandarinas. Hay veces que lleva una corona de plumas coloridas, similares a la corona de los shuar.

Los colores del Masharo tienen una significancia: el color negro – blanco, representa a la comunidad de Saraguro, mientras el azul – marrón a los shuar. El tucán que reposa sobre la cabeza de un animal, es una forma de enseñar cuán respetado es esta ave en el Oriente de nuestro país. La corona shuar y el tupo saraguro, con fondos de hojas de algunos modelos formando una sensación de sol y otras decoraciones tipo ramas enmarcados por la presencia del plátano.

En el centro del traje se pone la imagen de un solque va acompañado por nueve círculos que representa a cada uno de los cantones de la provincia con su distintivo local, es decir con lo que enseña la identidad de cada uno de esos cantones.

¿Por qué se llama Masharo? Gorki es de los hombres que cristaliza sus proyectos en base a la investigación; entonces durante el proceso vio que “Masharo” es el nombre que muchos foráneos emplean para denominar a quienes viven en la ciudad de Zamora. Y lo emplean porque, los kichwa hablantes de Saraguro utilizan el término “mashi”, que significa es amigo; mientras los shuar, utilizan la palabra “masharo”, que en su lengua igual significa amigo. “Se cogió ese nombre porque dignifica al zamorano”, afirma Gorki.

Antes del Masharo, Zamora como cantón no tenía un personaje que identifique a su gente, con este perfil festivo, lo que se busca es impulsar la producción a través de la fiesta y fomentar el turismo, los lugareños de este cantón proponen cosas nuevas para generar turismo y desarrollo para el pueblo.

El Masharo se elije cada año y proviene de uno de los pueblos y nacionalidades de la provincia, ya sea Puruháes, Hispano- Mestizos, Afrodescendientes, Shuar y Saraguros. El primer Masharo 2016 – 2017 recayó en el pueblo Saraguro, por lo que el pueblo designó al prefecto Quishpe para que diera vida al personaje.

El siguiente año, en el 2013, un miembro de la colonia de los puruháes fue designado como el personaje; en el 2014 el papel fue para Humberto Tello, de los mestizos; mientras en el 2016 el turno fue para Jackson Ayoví de los afrodescendientes ; en el 2017, fue para el Director de Turismo.

El Masharo está en toda la fiesta, él reparte frutas y es como si dijera esto tiene la tierra. El Masharo camina en el desfile. En la parte trasera del vehículo se veía el nombre de la fiesta, un nombre que convocaba a la muchedumbre a disfrutar de la identidad zamorana. (BSG)-(Intercultural)