Tumipamba, la wamani inka, en la región del Chinchaysuyu

1707

La anexión del territorio andino ecuatorial a la gran nación del Tahuantinsuyu, para formar parte de la región del Chinchaysuyu estuvo acompañada por razones estratégicas ligadas a la concepción de la “geografía sagrada inca”.

También estuvo ligado a este principio la importancia de la construcción de trascendentales cabeceras provinciales; en el sector meridional de la provincia del Cañar, en el valle de Paucarbamba (Guapondelig), lugar donde surge la ciudad de Tumipamba, cumpliendo con la respectiva ordenanza mandada por el gobierno inca, ordenanza que según los historiadores dice: “Mandamos que haya otro Cuzco en Quito y otro en Tumi (Pampa), y otro en Guanoco (Pampa) y otro en Hatun Colla, y otro en Charcas y la cabeza que fuese el Cuzco y que se ajuntasen de las provincias a las cabezas, al consejo y fuese ley”, eso reza en la crónica de Guamán Poma de Ayala).

La planificación de los centros poblados, durante el gobierno inca, de acuerdo con los testimonios que se deducen de las crónicas o gráficos de autoría indígena, se corresponde con una serie de principios relacionados con la orientación celeste y terrestre y su concepción del mundo.

En el primer caso -en la orientación celeste- el cronista Garcilaso de la Vega, relata como estaba dividido el imperio conforme a las cuatro partes del cielo: oriente, poniente, septentrión medio día, este principio era aplicado en la ordenación de cada provincia, es decir, que existían hitos geográficos que señalan estas posiciones. De ahí la importancia de designar los cerros a la redonda de la ciudad, como fue el caso de Quito y otras cabeceras provinciales.

El cronista Fernando de Montesinos cita los cuatro cerros que están al rededor de la ciudad, en dirección de los cuatro puntos cardinales, a saber: oriente, Anakwarqui; poniente,Wanakauri; septentrión, Karminka; medio día,Yawirak.

La identificación de estos hitos geográficos es de fundamental importancia para determinar la orientación celeste y terrestre, así como, la división del espacio (bi y cuatriparticipación) de la ciudad inca.

Los cerros de Tumipampa

En Tumipampa se identifican dichos cerros mediante el trazado de los ejes astronómicos, teniendo como hito referencial al oriente, a Cruz Loma, que sería el equivalente al Anakwarqui; al poniente, el cerro de San José, equivalente al Wanakauri; al norte o septentrión, San Antonio encima de Chiquintad, equivalente a Karminka; y al sur o medio día, la loma de Guillanshapa, equivalente a Yawirak.

En el segundo caso, el dibujo del mapamundi del cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala, señala claramente dos ejes diagonales que forman las cuatro partes del mundo conocidos, y cita para saber: Antisuyu, sureste-noreste) Cuntisuyu (noroeste – suroeste) Collasuyu (sureste – suroeste) y Chinchaysuyu (noreste – noroeste). Además un eje diagonal señala la posición de la salida de sol en el solsticio de diciembre (sureste).

En el mismo mapamundi por las representaciones de cielo, tierra y mar, se puede deducir un eje de orientación vertical que señala los tres mundos conocidos, a saber: Anan Pacha, que es el mundo celeste; Kay Pacha, el mundo de aquí; y, Uku Pacha, el mundo de abajo.

Los aposentos

Por otra parte este texto dice que existen otros testimonios recogidos por varios cronistas, con los cuales es posible establecer como luego de la presencia del VII Inca Huiracocha, durante los posteriores gobiernos de los incacunas: Pachacutic Inga Yupanqui; Túpac Yupanqui y Guayna Cápac, se realizaron en la provincia de Tumipamba, y particularmente en el asiento de Paucarbamba una serie de aposentos.

De estos aposentos a los que refiere el investigador Alfredo Lozano se citan: el templo del Sol, palacios reales, casa de mujeres escogidas, casa de gobernador o administrador, aposentos para gente transeúnte, depósitos de bastimentos, etc., sobre todo el antiguo asentamiento cañari, conocido como Guapondelik.

Cuando el investigador entra en detalle de cada uno de estos aspectos, advierte que existen entre los primeros cronistas diversos acuerdos sobre las descripciones de los sitios, forma y trazados de las ciudades, templos y otras construcciones realizadas por los incacunas.

Los testimonios que aportan las fuentes documentales en la actualidad la investigación arqueológica, las está corroborando de forma fehaciente.

Una versión detallada de la ciudad de Tumipampa, en la cual se hacen constar datos de interés para este trabajo, la realiza Pedro Cieza de León, que en la Crónica de Perú, al describir la grandeza de los ricos palacios que habían en los asientos de Tomebamba de la provincia del cañar, expresa lo siguiente:

“::: Estos asientos famosos de Tumebamba, que están situados en la provincia de los Cañares eran de los soberbios y ricos que hubo en todo el perú y a donde habían los mayores y más primos edificios. Y cierto ninguna cosa dicen de estos aposentos, los indios que no vemos que fuese más, por las reliquias que de ellos han quedado…”

Para los investigadores, por estos testimonios, se deduce la evidencia que Guayna Cápac hizo construir en Tomebamba edificios suntuosos como el palacio llamado “Mullucancha, los templos dedicados al sol, Ticiviracoha Pachacámac y el Trueno, según el modelo y traza de los que existían en el Cusco.

Según las creencias de las antigua naciones, Illa Ticci Wiraqucha, era el supremo hacedor de todo (Dios) y por esta razón le guardaban veneración. Luego adoraban al sol, y tras él, otras señaladas que aparecen en la naturaleza celeste: Luna, estrellas, trueno, rayo, etc.

Al parecer, la tercera waca de mayor veneración, después de Wiraqucha y el Sol era Chuqilla o Chucuylla, la divinidad identificada generalmente con el relámpago. Luego estaba catuilla, que es el trueno, e Intillapa, que es el rayo; todos creían que estas divinidades regían la región del aire donde se hacen los nublados que anuncian, las lluvias, las tempestades, los relámpagos, rayos y truenos.

Además se pusieron todas las wakacunas por orden y traza como estaban en el Cusco. También, para Lozano Catsro, es importante destacar el testimonio que sobre la cancha o plaza se hizo levantar el edificio llamado usno o “ushno” o chuqipíllaca (Palabra compuesta que tiene raíces aymaras, como “chuqui” e “illa”, traducida como luz o resplandor brillante) donde se hacían celebraciones al sol en sus tiempos y coyunturas, que al parecer tienen relación con el control y registro de los solsticios y equinoccios.

El ushno
El cronista indígena Guamán Poma de Ayala. Registra indicios de la función del “ushno”, al decir que servía de trono y asiento de los incas, y que el constructor de estos edificios es el inca Pachacuti (abuelo de Huayna Cápac) y al respecto manifiesta:

“…Pacha Cuti Ynga dio orden muy mucha hacienda, para sacrificar a las huacas y de las casas del sol y templo de Curi cancha; el trono y asiento de los ingas llamado usno (construcción ceremonial) en cada uamani señaló (distrito administrativo incaico)”.

De las versiones recogidas por los cronistas sobre lo que fue la ciudad de Tumipampa, queda entonces en evidencia que fue construida, siguiendo el modelo de la ciudad del Cusco, de la cual se cuentan con testimonios autorizados, como el de Juan de Betanzos que por ser un personaje singular en la historia manifiesta algunas cosas.

Entre esas cosas dice que: fue uno de los primeros cronistas que aprendió a traducir la lengua del inca y, además estuvo emparentado con una de las hermanas, al parecer de Atahualpa, lo que le facilitó acceder a valiosa información de los quipucamayoc. Los datos legados por ese cronista fueron de interés para Alfredo Lozano.

Se dice que Betanzo narra, lo que los historiadores locales suponen, las dos fases de la construcción de la ciudad del Cusco, y que por analogía se puede pensar que se realizó en la construcción de Tumipampa.

En la primera se realizan las obras de infraestructura, como la señalización de caminos, canalización de aguas, canales de riego, construcción de muros y terrazas, en definitiva del plan de ordenación que contempla la construcción de los diferentes usos del espacio, productivo, socio cultural y sagrado.

La segunda fase contempla la construcción edilicia de templos, wakacuna, aposentos, depósitos y otras construcciones menores. Estos hechos se recogen en uno de los capítulos, que entre otras cosas trata sobre como Pachacutic Inca Yupanqui hizo reparar los arroyos que pasan por la ciudad del Cusco. (BSG)-(Intercultural) (Tomado del libro: Guapondelik/ Tumipampa/ Cuenca, del autor Alfredo Lozano Castro).